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ESPACIO | Exploración planetaria

Últimas pruebas para la próxima sonda que viajará a Marte

La próxima sonda espacial que partirá con destino a Marte este mismo año, la Phoenix, de la NASA, está ya en la fase de ensayos finales en la fábrica donde se ha construido. El lanzamiento, desde la base de Cabo Cañaveral, está previsto para el mes de agosto y llegará a su destino diez meses después. Con Phoenix los científicos e ingenieros intentan hacer algo nunca logrado hasta ahora: descender al suelo marciano cerca del polo Norte y hacer perforaciones en el suelo para tomar muestras a diferentes profundidades. La capa de agua helada en las altas latitudes septentrionales es objetivo prioritario.

Phoenix tiene mucho de nuevo, pero también hereda instrumentos y estrategias de misiones anteriores. De hecho, no es la primera vez que la NASA planea descender en una región polar marciana, pero su anterior intento, en 1999, acabó en un estrepitoso fracaso al perderse la sonda Mars Polar Lander justo cuando iba llegando al suelo del planeta vecino. Un segundo intento era la misión Mars Surveyor 2001 Lander, pero fue suspendida antes de partir. Dos de los instrumentos diseñados para esta última se han renovado e incorporado en Phoenix. De los siete instrumentos científicos que lleva a bordo la nueva sonda marciana, el más novedoso es el brazo articulado de 2,35 metros de longitud, capaz de perforar el suelo, abrir agujeros y zanjas, para tomar muestras que, a continuación se fotografían y analizan. El suelo de Marte, las capas de agua helada y el clima del planeta son los primeros objetivos del programa.

Hoy hace cuatro años que el vehículo 'Spirit' llegó a la superficie del planeta rojo

'Phoenix' es una misión de la NASA con un presupuesto de 300 millones de euros

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Phoenix es una misión de bajo coste de la NASA, con un presupuesto de 300 millones de euros, que ha construido la empresa aeroespacial Locked Martin. El Jet Propulsion Laboratory (California) y el Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona son responsables de la misión, bajo la dirección del científico Peter Smith, de dicha universidad. También destaca la participación de la Agencia Espacial de Canadá. En las instalaciones de Lockheed Martin se están ya haciendo las pruebas térmicas, de vibraciones, de radiación, etcétera, del artefacto necesarias antes de recibir el visto bueno para la partida.

A diferencia de los tres últimos descensos con éxito de sondas de la NASA en Marte (tres vehículos todo terreno), que utilizaron airbags para amortiguar el impacto con el suelo, Phoenix vuelve al descenso con pequeños cohetes similares a los que llevaban hace tres décadas las dos sondas Viking para posarse en el suelo marciano tras el inicio del descenso con paracaídas. Los especialistas todavía no han seleccionado el punto preciso de llegada para Phonenix. En la decisión en la que influyen numeroso factores clave, desde el interés científico del lugar hasta las exigencias de ingeniería, como la ausencia de rocas que puedan inutilizar la sonda (por ejemplo, no puede tener bajo las patas una piedra de tamaño superior a 35 centímetros).

Si todo va bien y Phoenix se despliega satisfactoriamente en algún lugar del norte marciano, debe funcionar al menos tres meses, pero estas misiones se alargan si los equipos aguantan y hay financiación para seguir adelante. El caso de los dos vehículos gemelos de la NASA que desde hace cuatro años recorren el suelo marciano. Hoy precisamente hace cuatro años que llegó al planeta rojo uno de ellos, el Spirit; el segundo, el Opportunity, celebrará el mismo aniversario el próximo día 24. Y estos vehículos estaban hechos para funcionar tres meses.

A los veteranos vehículos se les ha enviado recientemente unas mejoras de software que aumentan su capacidad, por ejemplo, de identificar y fotografiar nubes y remolinos de polvo comparando secuencias de imágenes. También se ha dotado a los sistemas de a bordo nuevas aptitudes para reconocer determinados rasgos del paisaje a medida que se desplazan por la superficie, aunque cambie la perspectiva de observación de los mismos. El Spirit ha recorrido ya 6,9 kilómetros desde que llegó a Marte y ha enviado 88.500 imágenes; el Opportunity ha cubierto una distancia de 9,8 kilómetros y ha hecho 80.700 fotos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de enero de 2007