TEATRO | 'Ricardo III'

El poder sin escrúpulos

Con sombrero de cowboy, Ricardo III apura una botella de whiski tras la barra del Pub Occidental, antro que regentan él y los suyos. En el montaje de la tragedia shakespeariana que presenta en el Teatro Español de Madrid, Àlex Rigola, director del Teatre Lliure, transforma en gángsteres a los personajes masculinos y a los femeninos en rubias de bar de carretera.

Ricardo III es una tragedia sobre el poder sin escrúpulos: Shakespeare nos cuenta que el trono inglés se levanta sobre charcos de sangre. Al trasladar la acción a un puticlú actual, Álex Rigola subraya lo obvio, e introduce una disonancia entre lo que se ve y lo que se cuenta. El director utiliza la parodia y los discursos dichos a micro que en Ubú rey, una farsa, le funcionaban de miedo y aquí a duras penas. Añade otro recurso: la proyección en pantalla de acontecimientos que suceden fuera de campo, filmados en tiempo real.

Parte de los intérpretes que participan en la obra hablan sin modular apenas: hacen tabla rasa de monólogos llenos de matices. Alicia Pérez, Joan Carreras y Àngela Jové dan una portentosa expresividad a sus personajes.

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Sobre la firma

Javier Vallejo

Crítico teatral de EL PAÍS. Escribió sobre artes escénicas en Tentaciones y EP3. Antes fue redactor de 'El Independiente' y 'El Público', donde ejerció la crítica teatral. Es licenciado en Psicología, en Interpretación por la RESAD y premio Paco Rabal de Periodismo Cultural. Ha comisariado para La Casa Encendida el ciclo ‘Mujeres a Pie de Guerra’.

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