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Problemas técnicos retrasan las restricciones del tráfico ascendente en La Rambla

Sólo los vehículos autorizados y el transporte público podrán circular sin limitaciones horarias

Problemas técnicos en el sistema de lectura de matrículas han comportado que las restricciones de tráfico en sentido ascendente de La Rambla se pospongan unos meses. La pacificación del tráfico en el principal paseo de Barcelona es una asignatura pendiente del consistorio, que lleva prácticamente dos años diseñando un sistema de videocámaras que estaba previsto inicialmente que entrara en funcionamiento a finales del año pasado. Después, su arranque se fijó para enero de 2007 y, de nuevo, harán falta más pruebas. La medida pretende descongestionar el tráfico en La Rambla.

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La Rambla en sentido ascendente soporta un tráfico diario de unos 11.600 vehículos, del que una gran parte -el 45%- es tráfico de paso. Por ejemplo, es vía de comunicación habitual de acceso al Eixample para los vehículos que entran en la ciudad por la Ronda Litoral -representa el 19% de los movimientos diarios de ese paso en sentido montaña- además de ser una de las rutas más habituales de conexión entre Ciutat Vella y el Eixample.

Demasiado trasiego de coche para el paseo central de la ciudad, que además concentra actividades con un flujo importante de personas: hoteles, el mercado de la Boqueria y el Liceo, por destacar las más importantes. Precisamente, esa alta concentración de usos es la que, al parecer, disuade a los responsables municipales de habilitar el paseo exclusivamente para peatones.

El objetivo de las restricciones de tráfico es limitar el paso al transporte público, a vehículos autorizados -vecinos-, a los que vayan a los aparcamientos -hay 340 plazas - y a las furgonetas de reparto en el horario que les corresponde. El sistema ideado no tendrá barreras físicas como los pilones que controlan el acceso al Barri Gòtic.

Se trata de un sistema de videocámaras que grabará la matrícula de los vehículos que entren en La Rambla por el paseo de Colom y salgan por la plaza de Catalunya. En el trayecto habrá otras cuatro cámaras, y los coches, motos y ciclomotores que no estén autorizados serán sancionados. Si un vehículo sube por La Rambla para entrar en algún aparcamiento, por ejemplo, el sistema debería cruzar la matrícula cuando entra en la zona restringida con las colocadas en la salida de los aparcamientos. Si se repite, no hay sanción.

Del control de esas imágenes se encargará la Guardia Urbana. En principio, las restricciones de paso se aplicarán entre las 11.00 y las 15.00 y desde las 17.00 hasta las 20.30 horas. Los festivos, las restricciones abarcarán prácticamente todo el día, con lo que el paseo se convertirá en una área preferente para peatones y bicicletas.

Ajustes

Fuentes del distrito de Ciutat Vella explicaron que las cámaras de los aparcamientos tienen que ajustarse porque hay problemas técnicos, y que prosiguen las pruebas de las imágenes que captan algunas cámaras ya instaladas. "En la última reunión, los técnicos de Via Pública informaron de que se debe seguir haciendo pruebas hasta febrero o marzo", añadieron. Los responsables de Via Pública no facilitaron más detalles acerca de los ajustes y de las pruebas.

Mientras, se están elaborando las listas de los vehículos que tendrán autorización de paso. En principio serán los coches y las motocicletas propiedad de personas empadronadas en ese sector de Ciutat Vella, principalmente en el Barri Gòtic, apuntaron las mismas fuentes del distrito. La cuestión es qué pasará con la casuística que se presente, como los residentes que manejen más de un coche pero que no estén a su nombre, cambios de vehículos u otros alquilados. "Ya se verá", fue la escueta respuesta de un portavoz municipal.

La medida de pacificación del tráfico de La Rambla es bien vista por la asociación Amics de La Rambla, aunque con cierta preocupación respecto a que todo esté muy bien indicado para evitar que los conductores que se adentren por La Rambla se encuentren al cabo de unos días con una sanción en su casa: "Los paneles que se coloquen en el acceso a tienen que indicar con claridad los aparcamientos y cuál es su estado. También tienen que estar bien indicados los hoteles", apuntó un portavoz de la asociación.

Esos indicadores se situarán en el acceso a La Rambla donde se informará de que se entra en una zona restringida y con una limitación de velocidad de 30 kilómetros por hora, y habrá el aviso de que se utiliza un control fotográfico. El sistema de grabación de matrículas tiene cierta semejanza con el que se utiliza en Londres desde que impuso el peaje de entrada al centro de la ciudad.

Si la pacificación del tráfico ascendente de La Rambla -que es uno de los que forma parte del proyecto Miracles, dentro del programa europeo Civitas- todavía no arranca, más difícil será introducir restricciones en el lado descendente, ya que es una de las vías de acceso al barrio del Raval, en el que hay más residentes que en el Gòtic, al otro lado de La Rambla.

Otro proyecto de pacificación de tráfico, el de Via Laietana en sentido ascendente, no ha pasado de ser un mero enunciado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006