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Barcelona revisa su cultura

Los 'okupas' desalojados de Can Ricart se encaran con Jordi Hereu

Disturbios tras la presentación pública del Plan Estratégico de Cultura de Barcelona

La presentación pública, ayer, del Plan Estratégico de Cultura de Barcelona acabó con disturbios. Los okupas desalojados de Can Ricart se encararon con el alcalde cuando éste abandonaba, a pie, el mercado del Born, escenario del acto, y le siguieron en manifestación hasta la Via Laietana, donde le recogió un coche. Una gran dotación de mossos disolvió a los manifestantes. Durante el acto, en el que se explicaban los objetivos para la cultura de la ciudad en los próximos años, hubo varios momentos tensos cuando tres miembros de La Makabra se desnudaron sobre el escenario e interrumpieron el discurso de los participantes.

"¿Quiénes son los violentos, ellos o nosotros?", se interrogaban los manifestantes. La pregunta se había repetido entre los okupas durante la protesta organizada a las puertas del antiguo mercado del Born, en una crítica explícita a los argumentos utilizados para el desalojo de Can Ricart. Allí habían recibido al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, a su llegada al acto de presentación. Entonces, la actuación de los okupas se limitó a lanzar algunas consignas, pero Hereu pudo entrar al recinto sin mayores problemas. Un estrecho cordón policial se encargaba de impedir la entrada al centenar de personas concentradas, aunque éstas no mostraron intención de entrar. Los problemas llegaron tras la conclusión del acto, cuando Hereu abandonó el recinto y los okupas le recibieron entre abucheos. Probablemente esperaban que un coche recogiera rápidamente al alcalde, pero éste continuó su recorrido a pie. Los antiguos ocupantes de Can Ricart le siguieron, mientras coreaban a voz en grito que "La cultura no se desaloja". A lo largo del trayecto por las calles del barrio de La Ribera, se fue intensificando la presencia policial. Al llegar a la Via Laietana, algunos agentes emplearon sus porras para impedir que se obstaculizara la salida del vehículo en el que iba el alcalde. A su marcha, los okupas hicieron otra sentada que originó cortes de tráfico durante algunos minutos. A continuación decidieron disolverla por su cuenta. Muchos de ellos enfilaron hacia la plaza de Sant Jaume, donde otra numerosa dotación de mossos velaba por impedir que se reprodujeran las protestas.

Los gritos de los protestantes concentrados a las puertas del recinto habían planeado sobre los discursos de algunos de los ponentes encargados de explicar en qué consistía el Plan Estrátegico de la Cultura de Barcelona ante un nutrido auditorio. Pese al celo policial por impedir la entrada a los okupas que estaban concentrados fuera, cuatro miembros del colectivo La Makabra, entre ellos su portavoz, Jorge, habían podido acceder antes al recinto de manera natural ya que era de entrada libre. Estos subieron al escenario al tiempo que los ponentes del segundo bloque, ocupando algunas de las sillas que sobraban, y torpedearon con saña el parlamento de Calixto Bieito, encargado de abordar el apartado de la calidad de los equipamientos culturales. Mientras uno de los okupas trataba de convencer al director de que leyera un manifesto esgrimiendo que el plan "a La Makabra nos ha dejado en pelotas", los otros tres se fueron despojando de sus ropas hasta quedar totalmente desnudos.

Desnudos

Sus comentarios impedían el normal desarrollo de la intervención de Bieito, que les conminó a tener la educación de dejarle hablar y, al no tener éxito, pareció concluir un tanto precipitamente su parlamento. Ante la imposibilidad de seguir conduciendo el acto con normalidad, la presentadora, Vicenta Ndongo, decidió cederles el micrófono. El portavoz del grupo manifestó su protesta por los desalojos sucesivos de La Makabra y Can Ricart. Él, dijo, fue uno de los invitados a participar en las mesas de debate sobre circo de una de las ponencias, pero asegura que sus propuestas, relativas a la necesidad de respaldar "todos los espacios autogestionados y de cultura libre" de Barcelona, no se han mantenido en el redactado final. De cualquier modo, en su primer apartado el plan recoge la necesidad de crear una red de espacios para la creación, rehabilitando espacios industriales en desuso como la Fabra i Coats o La Escocesa.

Para cuando Hereu subió al escenario y tomó la palabra, hacía rato que los okupas lo habían abandonado. El alcalde agradeció los esfuerzos de los participantes en la redacción del documento, y enlazó este reconocimiento con el rechazo a la actitud "frívola" de los artitas desalojados. "[El trabajo realizado] me parece bastante más serio que algún elemento huidizo, visual. Desde que alguna radio episcopal respalda a personas que se presentan desnudas, cada vez considero el desnudo como algo menos original y rompedor", señaló, añadiendo de paso una punta de ironía dirigida a Ciutadans.

El desalojo de Can Ricart provocó reacciones antagónicas entre asociaciones vecinales. En un comunicado conjunto, la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona y la asociación vecinal del Poblenou muestran su desacuerdo con "la desproporción de las medidas policiales" y su temor a que el desalojo abra la puerta a "la entrada de excavadoras en Can Ricart y la destrucción de patrimonio fabril". El documento acaba anunciando una concentración en apoyo de la manifestación organizada el sábado por La Makabra. En otro comunicado, la Asociación de Vecinos Gran Via-Perú-Espronceda-Can Ricart manifestó en cambio su "satisfacción" por el desalojo y su desacuerdo con el movimiento okupa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de diciembre de 2006