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Reportaje:

"Me da miedo ir a clase"

El alumno de Bailén que intentó suicidarse relata en un diario su calvario por el acoso escolar

Ildefonso no podía más. Era tal su grado de impotencia y desesperación que decidió poner fin a su corta existencia. Por fortuna, no lo consiguió y hoy, con la ayuda de su familia, se agarra de nuevo al tren de la vida, aunque están por ver las secuelas que le habrá dejado el calvario padecido en su instituto. Con sólo 13 años, este alumno de primer curso de secundaria de un centro de Bailén (Jaén), decidió la semana pasada, en dos ocasiones, quitarse la vida con una sobredosis de pastillas, harto como estaba del acoso escolar que venía sufriendo por parte de un grupo de compañeros, dice.

La primera vez no lo consiguió, por lo que dos días después lo intentó de nuevo tomando, de una sola vez, hasta 15 pastillas de un medicamento indicado para cuadros de ansiedad y depresión. El joven empezó muy pronto a sentirse mal y tuvo que ser ingresado en el hospital de Linares, donde fue sometido a un lavado de estómago que le salvó la vida.

"Nadie del centro ha venido a interesarse por mi hijo", asegura la madre

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Ildefonso, un chico introvertido y con un carácter débil, todo lo contrario de su hermano mellizo, tenía muy claro que ya no quería vivir más. No dijo nada a su familia y su único elemento de desahogo fue un diario con el que pretendía dejar testimonio de sus últimos días. "Esta mañana he tomado pastillas y no he comido nada en todo el día. No quiero vivir más. Adiós", escribía el adolescente con una caligrafía difícil de descifrar el mismo día en que tuvo que ser ingresado en el hospital, el pasado viernes. En unas notas previas, dejaba constancia de lo mal que lo pasaba en el instituto: "Odio a todos , mi familia nunca los perdonará. Me da miedo . Nadie me quiere". Afortunadamente, dos días después de ser ingresado, su diario empezaba a dar señales de mayor optimismo, todo había pasado: "Estoy ingresado, mi hermano me ha regalado un coche teledirigido".

En unas hojas aparte del diario, Ildefonso quiso también señalar a los que, presuntamente, habían sido sus acosadores en el instituto. Escribió una lista con 17 nombres de otros tantos compañeros, que ha sido la que ha utilizado su familia para interponer denuncia ante la Guardia Civil, denuncia extendida también contra la jefa de estudios y el director del instituto, a quienes responsabilizan de no haber tomado las medidas oportunas para evitar el acoso. No obstante, el hospital de Linares ya había puesto el caso en conocimiento del Juzgado de Menores.

"Me decían maricón, me insultaban, me pegaban y hasta me encerraban", comentaba ayer el chico mientras intentaba abstraerse de lo sucedido con un juego de cierta violencia de la Play Station. El alumno se encuentra ahora en tratamiento psicológico y su madre asegura que ni él ni su hermano mellizo volverán al instituto, distante apenas 100 metros de su domicilio. "Nadie del centro ha venido a interesarse por mi hijo", decía Antonia, la madre, que asegura haber puesto el caso varias veces en conocimiento de la jefa de estudios y la dirección del instituto, sin haber obtenido respuesta satisfactoria. "Lo único que pido es que se castigue a los responsables del martirio que ha sufrido mi hijo y que esto no vuelva a suceder", añade Antonia, que también lanza un mensaje a los adolescentes que se encuentren en una situación similar a la de su hijo: "Que hablen con sus padres y que no se hundan", dice entre lágrimas.

La familia del niño, un matrimonio humilde con siete hijos de los que cuatro comparten hogar en una vivienda social muy próxima al instituto María Bellido, tampoco cree que su hijo esté pagando las consecuencias del comportamiento, supuestamente agresivo, de su hermano mellizo, apodado El loco en el colegio. Los familiares niegan que el chico sea homosexual. "Y si lo fuera, no se justifican los insultos y vejaciones", puntualiza la madre.

Ildefonso, que reconoce tener un único amigo con el que juega en el centro, Claudio, tiene pesadillas por las noches, no se atreve a dormir solo, tampoco quiere salir a la calle por miedo a encontrarse con sus compañeros y le dice a su familia que quiere irse a vivir fuera de Bailén.

El director del centro donde estudia el chico aseguró que se había sancionado y expulsado a varios alumnos. La familia de Ildefonso sostiene que estas medidas nada tienen que ver con el acoso a su hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de diciembre de 2006