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Un reportaje de Cuatro se acerca al presente y al futuro de Líbano

La cadena estrena 'Españoles en el laberinto libanés', de Jon Sistiaga

Desembarco de las tropas españolas en la playa de Líbano
Desembarco de las tropas españolas en la playa de Líbano ULY MARTÍN

"La prioridad es volver a casa", reconoce el capitán David Alarcón, de los cascos azules españoles que han viajado a Oriente Próximo con el encargo de vigilar el cese de las hostilidades en la región, tras el conflicto del pasado verano. Con el testimonio de estos soldados arranca Españoles en el laberinto libanés, un reportaje de Jon Sistiaga (23.55, Cuatro) que traza el retrato de futuro de un país herido por la guerra que busca el punto justo entre modernidad y tradición, fundamentalismo y laicismo.

Un equipo de reporteros de Cuatro ha convivido durante tres semanas con los infantes de Marina del primer destacamento español enviado a Líbano este otoño. Son cerca de un millar, que junto a 9.000 de otros países deben garantizar el alto el fuego entre Israel y Hezbolá y estabilizar la región. "Queríamos contar qué Líbano se han encontrado las tropas españolas y enseñar ese otro Líbano real, el del sur", explica Sistiaga.

El reportaje también apunta claves acerca de "los intereses por los que España ha mandado allí a sus tropas", añade el reportero. "Si sufrimos una agresión, tenemos capacidad para disparar sin preguntar", declara Luis Meléndez, máximo responsable militar español en la zona. Pero mientras eso no pase, los soldados patrullan entre los libaneses, que empeñan el día en volver a levantar un país hecho pedazos. Donde los muertos han sido desenterrados por las bombas, los especialistas barren de minas los sembrados, los vecinos intentan rescatar entre los escombros de casa algún recuerdo o un comerciante de tejidos lo más que encuentra son telas hechas jirones.

Junto a las reflexiones de los soldados, Españoles en el laberinto libanés cuenta con declaraciones de profundos conocedores del área, como Tomás Alcoverro, corresponsal de La Vanguardia, y el decano de los enviados a la zona, Miguel Benzo, embajador español, así como de representantes de ONG, periodistas locales y representantes de Hezbolá.

El papel de esta milicia -"un ejército de fantasmas", dice Sistiaga- en el presente y el futuro de Líbano es uno de los asuntos que aborda más pormenorizadamente. Para Israel y Estados Unidos es una organización terrorista, pero para sus fieles es la garantía de derrota de sus vecinos incómodos.

Si el reportaje comienza con un paseo por el esqueleto de lo que fue un día Beirut, se cierra con un paseo por sus barrios de moda; terrazas y restaurantes sin una mesa libre y rebajas escandalosas en los escaparates para liberar el stock de las ventas pendientes del verano. Parte de un Líbano que se cura las heridas y construye su futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de noviembre de 2006