Reportaje:

La última oportunidad de 'Libération'

Rotshchild se hace con el control total y nombra a Laurent Joffrin como director

Es, probablemente, la última oportunidad para Libération, el periódico francés nacido en la estela del mayo de 1968, entre cuyos fundadores figura el filósofo Jean Paul Sartre. Literalmente al borde de la quiebra, el viernes pasado, en una votación ajustadísima, la sociedad de redactores del diario aprobó el plan de reducción de plantilla y abrió la puerta a que su principal accionista, el financiero Edouard de Rothschild, que detenta el 38,8% del capital, aporte 5 millones de euros para capear el temporal y se comprometa a encontrar otros socios que aporten 10 millones más.

Sin director desde que Serge July abandonara el barco el pasado verano, tras una serie de desavenencias con Rothschild, el plan contempla la llegada a este puesto de Laurent Joffrin, que deja la dirección del semanario Le Nouvel Observateur para intentar salvar de la quiebra a la casa en la que trabajó como jefe de la redacción entre 1996 y 1999. Joffrin ha aceptado el plan de reducción de plantilla cuyas dimensiones exactas aún no han sido fijadas. Rothschild pedía la salida de cien empleados, mientras que la Sociedad Civil del Personal de Libération (SCPL) establecía un tope de 66.

Despidos voluntarios

Rothschild ya invirtió 20 millones el año pasado cuando se hizo con el control del rotativo que pasaba por graves problemas de tesorería, y forzó un primer adelgazamiento de la plantilla que se saldó con 56 despidos voluntarios. Esta inyección de dinero, sin embargo, no consiguió arreglar la salud financiera del periódico, hasta el punto de que las previsiones son que el ejercicio 2006 se cierre con pérdidas de 12 millones. En estos momentos su circulación se ha estabilizado en torno a los 135.000 ejemplares, muy por debajo de los 185.000 que vendía en la década pasada.

El Consejo de Administración aprobó ayer el nombramiento de Joffrin. Su candidatura acabó imponiéndose a la del antiguo jefe de la redacción de Le Monde Edwy Plenel, cuyo plan de relanzamiento no encontró el apoyo de Rothschild. Con esta nueva aportación de capital, el financiero logra el control absoluto de la empresa, ya que la SCPL que, controla un 18,4% del capital, pierde el derecho de veto que conservaba sobre las "grandes decisiones", como el nombramiento de director o la llegada de nuevos inversores.

Ayer, sin embargo, al comienzo de la reunión, un representante de los asalariados interrumpió la reunión para "alertar a los administradores sobre la inquietud de la plantilla" y recordarles que, hace exactamente un año, la redacción del diario se declaró en huelga y la mantuvo durante cuatro días cuando la dirección anunció un plan que contemplaba 60 despidos. Un representante de los sindicatos entregó una carta abierta a los administradores en la que señalan que "la reticencia del equipo de Libération al plan de Rothschild es mayoritaria".

Joffrin se ha mostrado pragmático con la reducción de la plantilla y ha indicado que no es el número sino la calidad de los redactores lo que marcará el éxito o el fracaso de este relanzamiento. El nuevo director dijo que Libération, ideológicamente, se situará a la izquierda, "al lado de sus lectores".

La prensa escrita francesa pasa toda ella por una crisis importante, pero el caso de Libération es especialmente grave; no ha conseguido frenar la caída de ventas y el descenso de los ingresos publicitarios. Su página web es muy limitada y poco visitada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de noviembre de 2006.

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