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Entrevista:TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA | Escritora

"Si me pusiera a novelar la Guerra Civil no sería imparcial"

Toti Martínez de Lezea (Vitoria, 1949) publicó en 1998 su primera novela histórica: La calle de la judería. Desde entonces no ha dejado pasar un año sin firmar un nuevo título. Ahora llega con La Brecha, un libro en el que recrea la quema de San Sebastián en 1813 a manos de las tropas angloportuguesas y narra los esfuerzos de Maritxu Altuna, dueña de La Casa del Chocolate, para defender su negocio en tiempos de guerra.

Pregunta. ¿Por qué ha elegido este capítulo de la historia?

Respuesta. No es tanto una novela sobre la guerra en San Sebastián como una reflexión sobre los males que provocan todas las guerras, sobre todo en la población civil.

P. Y ha elegido como protagonista a una mujer.

"La Brecha' es una reflexión sobre los males que provocan todas las guerras"

R. En toda época de guerra, las mujeres sufren más, porque no sólo pierden sus casas, sus negocios y sus seres queridos, sino que, encima, son violadas.

P. ¿Aunque sus obras no son ensayos, pueden resultar una vía amena para aprender algo de historia?

R. Más bien para generar un poco de curiosidad. Es algo que a mí me pasa siempre cuando leo novela histórica: luego, si el tema me interesa lo suficiente, busco historia real. De hecho, suelo poner bibliografía al final de mis libros. En todo caso, para quien no se interese por leer un ensayo, yo procuro ser veraz con lo que cuento. No digo que no meta la pata, pero, en el caso de La Brecha, quien lea la novela sabrá qué pasó. Pero insisto en que no me interesan tanto la política y las estrategias militares como las historias de la gente de a pie.

P. El público le respalda. Ahí están sus elevadas ventas. ¿Sabe qué piensan los historiadores? ¿Le preocupa?

R. No me preocupa mucho, porque intento ser honesta. Siempre busco personas que sepan más que los demás sobre el tema del que voy a escribir. Al principio, notaba cierta reticencia. Últimamente, encuentro receptividad. Algún historiador ha leído las novelas y ve que puede que no ponga todo lo que pasó, pero que lo que pongo es correcto. Sí trato de plantear, porque tengo derecho a hacerlo, hipótesis. No siempre tengo por qué estar de acuerdo con la historia oficial.

P. ¿La historia es muy manipulable?

R. Por supuesto. No hay más que leer ensayos históricos de hace 50 años sobre la Guerra Civil española y leer los actuales. Y quien habla de esta contienda, habla de cualquier otra.

P. ¿Se plantea recrear algún momento histórico más reciente?

R. Nunca se es imparcial. Yo, cuando empiezo una novela, ya sé quiénes son mis favoritos, pero sí creo que hay que mantener una distancia suficiente para no dejarse llevar por las inclinaciones personales. Si me pusiera a novelar la Guerra Civil, en la que han estado implicadas nuestras familias, no sería imparcial. Por eso voy un poco más atrás, para tener una cierta perspectiva. Lo cual no significa que no lo vaya a hacer. Nunca descarto nada. De todas formas, si escribiera sobre la Guerra Civil, tampoco me metería en el tema político en sí, sino que buscaría la vida de la gente de a pie. La gente importante no me interesa.

P. Le interesan las vidas de las personas privadas.

R. Pues claro, sobre las que nadie ha escrito.

P. ¿Y le tienta aparcar la novela histórica y probar con otros géneros?

R. Por el momento no, pero lo mismo se me cruza el cable.

P. ¿Ya tiene pensada su siguiente novela?

R. Nada concreto. Necesito un tiempo. No acabo una y empiezo otra. Bueno, lo hago, pero no tan seguido, pero es verdad que escribo deprisa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de noviembre de 2006