Columna
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Que venga Zaplana y lo aclare

El presidente de la Generalitat, don Eduardo Zaplana, decidió un día contratar al cantante Julio Iglesias para promocionar la existencia de esto que llaman la Comunidad Valenciana. Y que los pagos se llevarían a cabo a través del Instituto Valenciano de la Exportación (Ivex).

Pero llegó Hacienda y sospechó que las facturas que el Ivex pagó por dos conciertos eran falsas. La Agencia Tributaria cree que hay facturas que no responden a "operaciones efectivamente realizadas". Y por si fuera poco, parece ser que Julio Iglesias cobró una parte importante de sus emolumentos en dinero negro. El juzgado de instrucción número 19, de Valencia, está investigando una supuesta malversación de fondos en el Ivex. Por él están pasando a declarar diversos altos cargos del Instituto. El que fue delegado del Ivex en Miami José Marquina manifestó ante el juez que "emitió facturas falsas por orden de sus superiores" y que el dinero -325.000 dólares- fue transferido a una cuenta secreta de las Bahamas. El ex delegado en México Vicente Sendra ha declarado estos días que se emitieron facturas falsas por importe de 980.321 que se pagaron a la empresa irlandesa Midway Internacional por la organización del concierto de Julio Iglesias en México que la citada empresa no organizó. El señor Sendra declara ante el juez que cuando él le preguntaba al director del Ivex, José María Tabares, por algunas irregularidades, éste le confirmaba que elevaba consultas a Presidencia que daba su conformidad. La Presidencia era la que ocupaba Zaplana. Tanto Sendra como Marquina declaran que la entonces adjunta a la dirección del Ivex y hoy directora del organismo, Maritina Hernández, habría ocultado las presuntas irregularidades en el contrato con Julio Iglesias.

En resumen, todo un embrollo, y el único que puede aclararlo no es otro que Zaplana. Todo lo que se hizo, para bien o para mal, con los contratos de Julio Iglesias fue con el conocimiento y aprobación de Zaplana. De ser así, el principal responsable sería Zaplana.

Fuera bueno, por tanto, que quién fue presidente de la Generalitat, para desgracia de los valencianos, viniese a Valencia a comparecer ante el juez a petición propia para aclarar el desaguisado. Si el señor Zaplana fuese un liberal, que no lo es; un demócrata, que tampoco; un político responsable, mucho menos, se habría presentado ante el juez a poner las cosas en claro. Una acción que le honraría. Pero en lugar de eso, prefiere permanecer en Madrid atrincherado bajo la protección que le dispensan sus amigos, que nos lo presentan como el político del futuro para sustituir a Rajoy al frente de la derecha española. Rajoy les parece blando, muelle. "Maricomplejines" le llama Federiquín, el de la Cope. Zaplana, desde luego, no tiene complejos. Federiquín es el vocero de ese grupo de protectores de Zaplana en el que figuran el inefable Pedro J. y el eurodiputado Luis Herrero. Dicen que son "liberales". ¡Lo que dirían Joaquín Garrigues y Ximo Muñoz Peirats si levantasen la cabeza!

Estos son los que quieren salvar a España, con la bendición de los señores obispos. Y el hombre elegido es Zaplana. Rajoy ya ha decidido alejarse de él. Rajoy busca un perfil de centro y distanciarse del discurso radical de Zaplana alentado por sus amigos de la Cope y El Mundo. Un grupo de chupópteros de prebendas políticas y concesiones mediáticas. Aquí, en el País Valenciano el presidente Camps ya les concedió a la Cope, a Pedro J. y a Federiquín, un sustancioso paquete de televisiones digitales con las que podrán ganar millones manipulando la opinión pública valenciana. Y promocionando la figura de Zaplana. ¡El enemigo de Camps! Vaya negocio. Estos, con sus emisoras, van a hacer más daño a la opinión pública valenciana que el mejillón cebra a nuestra agricultura, si llega a expandirse por ríos y acequias. Y en esto, sale el portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Serafín Castellano, y declara que con el tripartito valenciano (PSPV-EU-Bloc) "Pla nos regala el centro". ¡Hombre! Y si tan beneficioso les sería, ¿por qué no suprimen la barrera del 5% en la ley electoral para facilitar su existencia? Qué t'ha paregut, morrut?. ¡Si és que no n'hi ha un pam de net!

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de noviembre de 2006.