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El Senado de México exige la dimisión del gobernador para pacificar Oaxaca

Ulises Ruiz pierde el respaldo de su propio partido, el PRI, preocupado por la grave crisis

Denostado por buena parte de la población y la mayoría de las fuerzas políticas mexicanas, el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, ha quedado más solo que nunca al perder el respaldo de su partido, el PRI, en el Senado. Por primera vez desde el estallido de la crisis oaxaqueña, los priístas han votado a favor de una resolución que exhorta al gobernador a que dimita. El acuerdo votado por unanimidad en la Cámara alta pide a todas las partes en conflicto que aporten su grano de arena para lograr una solución, pero no deja lugar a dudas de que Ruiz debe dejar el cargo en aras de la paz social en Oaxaca.

Manlio Fabio Beltrones, presidente del Senado y uno de los líderes más influyentes del PRI, dijo ayer a EL PAÍS que el cambio de postura del partido es una clara señal hacia el gobernador, y subrayó que Oaxaca sólo recobrará la paz social con un acuerdo integral que implique a todas las partes. "No se puede pretender la inmolación de uno de los actores, todos tienen que sacrificar algo", puntualizó. El líder priísta criticó al gobernador por hacer caso omiso a las recomendaciones del Congreso mexicano y presentar un recurso ante la Corte Suprema. "Es una respuesta absurda y anticonstitucional", dijo Beltrones.

La resolución que votaron todos los senadores pide a Ulises Ruiz que reconsidere separarse del cargo para contribuir al restablecimiento de la gobernabilidad, la normalidad y la paz. Y reclama que los otros actores en el conflicto den muestras de buena voluntad.

Beltrones resumió así el sentido de la votación en el Senado: "Exhortamos a la APPO a que abandone las barricadas, a la Sección 22 del sindicato de maestros que deje de incumplir los compromisos y regrese a las escuelas para que los niños no pierdan más clases, a la Secretaría (Ministerio) de Educación Pública que envíe los recursos necesarios, a la Universidad de Oaxaca que no intervenga en el conflicto y libere sus instalaciones, al Gobierno federal que deje de viajar por el mundo cuando Oaxaca está en llamas, y, finalmente, al Gobierno de Oaxaca que tome medidas para que el gobernador deje el cargo". "La salida de Ulises Ruiz por sí sola no es la solución", añadió. El presidente del Senado se mostró a favor de la retirada de los 4.000 efectivos de la Policía Federal que ocupan la ciudad de Oaxaca, una vez que los maestros pongan fin a la huelga y la APPO deje de presionar en la calle.

En Oaxaca, la entrada de la Policía Federal ha modificado algunos aspectos del escenario, pero no ha servido ni para apaciguar los ánimos ni garantizar el libre tránsito en la ciudad. Los efectivos policiales han recuperado la sede del Gobierno estatal, del Ayuntamiento y de otras dependencias que habían sido "clausuradas" por la APPO, que había levantado barricadas a su alrededor.

La plaza del Zócalo, que durante cinco meses fue el símbolo de la revuelta, está ahora en poder de las fuerzas de seguridad federales, pero está muy lejos de recuperar la normalidad.

La APPO ha trasladado el campamento del Zócalo a la explanada del antiguo convento de Santo Domingo, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Los federales despejan de día las barricadas y de noche los miembros de la APPO las vuelven a levantar.

Las manifestaciones y concentraciones son la tónica habitual y ayer, por primera vez, salieron a la calle los partidarios del gobernador. Lo hicieron en el Llano para ensalzar la figura del gobernador Ulises Ruiz y pedirle que no dimita, a un kilómetro escaso de la plaza que ocupan ahora maestros y miembros de la APPO. No hubo enfrentamientos entre ambos bandos. La presencia de la Policía Federal, que sus propios integrantes prevén larga, tampoco ha servido de momento para garantizar la reapertura de las escuelas, que sólo se ha producido en algunas zonas de la costa.

"Vamos por etapas, se llevó a cabo la ocupación y creo que estamos transitando hacia el orden", declaró Arturo Chávez, subsecretario de Gobernación (Ministerio del Interior), que admitió que aún no se puede decir que el Gobierno federal tiene a Oaxaca bajo control.

El Departamento de Estado norteamericano ha ampliado la alerta a los ciudadanos estadounidenses para que no viajen a Oaxaca por razones de seguridad, sobre todo después de la muerte la semana pasada de un reportero neoyorquino por disparos de pistoleros presuntamente vinculados con las autoridades oaxaqueñas.

Por otra parte, la secretaría de Salud de Oaxaca informó de que la autopsia practicada a Alberto Jorge López, de 30 años, muerto durante los enfrentamientos con la Policía Federal, falleció como consecuencia de las múltiples lesiones que le produjo un proyectil de gas lacrimógeno en el corazón y el pulmón izquierdo.

El portavoz presidencial, Rubén Aguilar, y el secretario de Seguridad Pública, Eduardo Medina Mora, declararon que no tenían noticias de víctimas mortales durante el operativo policial para recuperar el control de la ciudad de Oaxaca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2006