El paro cae al 8,1% con la mayor tasa de temporalidad de los últimos 11 años

En España hay cada vez menos parados y más trabajadores temporales. Éste es el paisaje laboral que retrata la última Encuesta de Población Activa (EPA), el instrumento que mejor mide el empleo en España, referente al tercer trimestre del año. En el periodo estival, el desempleo bajó hasta representar el 8,1% de la población activa. Se trata del mejor porcentaje desde principios de 1979. Pero la reducción del desempleo se produce en gran parte a costa de agravar la principal disfunción del mercado laboral: la temporalidad. Entre julio y septiembre alcanzó al 34,59% de los asalariados, la peor cifra desde 1995.

Con esa reducción del desempleo, España se sitúa prácticamente al nivel de la media comunitaria (8% en la Unión Europea de 25 Estados y 7,9% en la zona euro) y mejora las cotas de dos de los grandes países, Francia (9%) y Alemania (8,5%). "Son unas cifras absolutamente espectaculares", subraya Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor de Economía del Instituto de Empresa.

Servicios y construcción son los sectores donde más crece la contratación y más disminuye el desempleo en verano
Los extranjeros encuentran trabajo a mayor velocidad que los españoles, pero la proporción de parados es mayor
El dato de desempleo entre los meses de julio y septiembre es el más bajo desde el primer trimestre de 1979

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El descenso del paro ha descansado básicamente en la construcción, que sigue manteniendo su dinamismo incluso en verano, y en los servicios, que proporcionan un gran volumen de empleo entre julio y septiembre debido al turismo. Los expertos advierten de que, a partir de este nivel, la tasa de paro no se puede reducir mucho más. "Se está empezando a alcanzar el mínimo en el paro. Seguirá la buena tendencia, pero ya no se verán caídas como las observadas entre 1996 y 2000", vaticina Carlos Maravall, experto de Analistas Financieros Internacionales.

Los datos parecen confirmar este pronóstico. La caída del paro ha resultado en este trimestre mucho más tímida que en el mismo periodo de 2005. España cuenta con 72.000 desempleados menos respecto al segundo semestre del año, casi tres veces menos que en el verano de 2005. El número de parados es hoy idéntico al de hace un año, según las cifras divulgadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero la proporción resulta más baja porque en ese periodo ha aumentado el número de ocupados, por lo que el peso de los desempleados sobre la población activa es menor.

Las cifras de contratación avanzan también con fuerza, aunque reflejan también una desaceleración respecto a las del año pasado. En el tercer trimestre hubo 202.500 ocupados más, la mitad indefinidos (más que en 2005). El ritmo fue un 30% más intenso en el verano de 2005. Uno de los motivos que explica esa diferencia entre ejercicios es que el año pasado se produjo la regularización extraordinaria de extranjeros y el INE comenzó a recoger, por primera vez, una gran bolsa de empleo inmigrante que no tenía reflejo en las estadísticas. Así, se produjo un repunte del empleo difícil de repetir: casi un millón de trabajadores nuevos en 12 meses, frente a los 704.600 contabilizados entre el verano de 2005 y el de 2006.

Uno de los colectivos más favorecidos en las cifras del paro es precisamente el de extranjeros. La reducción del paro es más intensa en este grupo que entre los españoles. Ese aspecto guarda relación con el tipo de empleo que se crea en verano, en gran parte temporal y en sectores como la hostelería, que concentran a un gran número de inmigrantes. Pese a esa diferencia, la brecha de paro entre españoles y extranjeros sigue siendo alta: un 7,74% frente al 10,85%.

El peor rasgo del mercado laboral es la cada vez mayor segmentación en dos grupos: los asalariados con empleo indefinido y los temporales. Más de un tercio de todos los asalariados (el 34,59%) carece de estabilidad en el empleo. La cifra ha crecido dos décimas respecto al trimestre anterior, algo que puede considerarse casi un éxito, pues en verano normalmente el repunte de la temporalidad es muy superior. Pero el resultado tampoco es satisfactorio al compararlo con el mismo trimestre de 2005. De hecho, hay que remontarse a principios de 1995, cuando España comenzaba a salir de la recesión, para encontrar una tasa más desfavorable.

La reforma laboral

"Es una auténtica barbaridad, uno de los dislates de nuestro mercado de trabajo", reflexiona el profesor Martínez Lázaro. La cifra no parece reflejar de momento el efecto de la reforma laboral que entró en vigor en julio para reducir la temporalidad y fomentar el empleo estable. El Gobierno argumenta que, de no haber sido por esas medidas -incentivan la conversión de temporales en indefinidos, mejoran las subvenciones al empleo estable y rebajan las cotizaciones- el repunte de la temporalidad habría sido mayor. "La reforma laboral no ha sido la mejor de las posibles", añade Maravall.

El secretario de Estado de Economía, David Vegara, valoró la fuerte creación de empleo como reflejo de la "sólida confianza" de los agentes en la economía. Por el contrario, el Partido Popular habla del "fracaso" del Gobierno en su lucha contra la temporalidad e Izquierda Unida considera que las cifras "ponen en tela de juicio" la reforma laboral. Los sindicatos se muestran cautos: valoran el crecimiento del empleo, pero piden más medidas para frenar los desequilibrios existentes. Las Cámaras de Comercio confían en que continúe el dinamismo del mercado laboral en 2007.

Más desempleo entre las mujeres

La mujer se incorpora cada vez con más fuerza al mercado laboral, pero sus dificultades para salir del paro siguen siendo mayores que las de los hombres. En el último año, el número de paradas ha crecido un 4%, con 39.000 desempleadas más. La evolución ha resultado muy diferente entre los hombres que se encontraban en esta misma situación, que han caído un 4,88%.

El resultado es que la brecha entre el paro femenino y masculino sigue tan abismal como siempre: un 11,11% de la población activa femenina está afectada por el desempleo, frente al 6% de los hombres. Casi el 60% de todos los parados en España son mujeres.

Las conclusiones son complejas, pues si se atiende a las cifras de contratación -la otra pata de los datos de empleo-, el resultado es inverso. En el último año, el volumen de mujeres ocupadas aumenta un 4,83%, un ritmo que casi duplica al de los hombres que encuentran un trabajo. "Sólo hay una explicación a este fenómeno: que se incorporan muchas más mujeres a la población activa", concluye Luis Toharia, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico y uno de los mayores expertos del mercado laboral en España.

Toharia se refiere a que si aumenta el número de paradas es porque muchas más mujeres que hasta hace poco se consideraban fuera del mercado de trabajo deciden incorporarse a él alentadas por la esperanza de encontrar un empleo. Y en principio entran en ese mundo como paradas. Es decir, las nuevas desempleadas no provienen tanto de mujeres que tuvieran un empleo y lo hayan perdido, sino más bien de personas inactivas que hasta ahora no se consideraban dispuestas a trabajar.

En todo caso, este experto es consciente de que con la información facilitada en la Encuesta de Población Activa no es posible distinguir entre esos dos tipos de paradas. "Es una tendencia que se observa últimamente y que habrá que analizar con más detalle", añade. Toharia considera relevante saber, por ejemplo, si esas mujeres son inmigrantes, si son jóvenes o de edad avanzada, si han trabajado anteriormente...

En el corto plazo, la evolución es menos adversa. El paro cayó en el tercer trimestre respecto al anterior un 3,52% entre las mujeres, menos en todo caso que entre los hombres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de octubre de 2006.

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