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Los músicos de la OSE se plantean ir a la huelga si no cobran más

El comité critica que la orquesta ya no atrae a intérpretes de nivel

Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) no están para celebraciones en el 25 aniversario de la fundación del conjunto. "Somos la orquesta española que proporcionalmente más trabaja y menos cobra", denunciaron ayer. Esta situación laboral perturba, a su juicio, el nivel artístico de la sinfónica, que ha dejado de ser apetecible para músicos de categoría internacional. De no mejorarse sus condiciones en la negociación con el Gobierno vasco, dejan abierta la puerta a ir a la huelga.

El comité de empresa de la OSE, respaldado por el 100% de los músicos de la plantilla, está desarrollando una campaña para hacer visibles sus reivindicaciones. Antes de los conciertos está repartiendo al público un comunicado en que explican su situación laboral y ayer decidió dar un paso más y exponerla ante los medios de comunicación. "Desgraciadamente, en 25 años la situación económica de los profesionales de la OSE ha empeorado hasta llegar a un punto crítico. Las únicas subidas salariales han sido mínimas, tardías y siempre por debajo del IPC", criticó el presidente del comité de empresa, Jean-Luc Casteret. "Por el contrario, la carga de trabajo se ha multiplicado. Somos en España la orquesta que proporcionalmente más trabaja y menos cobra".

El comité avaló su denuncia con datos. El salario base neto de un músico de la OSE, que realizará este año alrededor de 110 conciertos, es de 1.762 euros mensuales. El de un intérprete de la Banda Municipal de Bilbao es un 18% superior y eso que subirá 30 veces al escenario; el de la Sinfónica de Castilla y León, un 14% más con 93 actuaciones, y el de la de Barcelona y Nacional de Catalunya, 31,4% superior con 90 conciertos. La plantilla de la OSE asegura que esta realidad se traduce en un problema que no sólo afecta a su vida cotidiana, sino también al nivel artístico de la formación. "La OSE no atrae como antes a los músicos de categoría internacional, dado su bajo nivel salarial", aseguró Casteret. "Tenemos nueve plazas vacantes, casi el 10% de la plantilla, y si no hacemos nada no podrán ser cubiertas". Esa es sólo una de las consecuencias. La otra, según aseguran, que al menos cuatro músicos han abandonado en los últimos años la sinfónica, debido en parte por su situación laboral.

Tras un año de reuniones, el comité ha preparado un plan, dice que consensuado con la dirección artística y administrativa de la OSE, que plantea un incremento salarial en tres años del 24%. El Gobierno vasco hoy por hoy sólo ofrece una prima anual del 2,5% sobre el IPC. Cuando este periódico preguntó ayer al Departamento de Cultura sobre el conflicto laboral, un portavoz se limitó a responder: "Preguntad a la orquesta, que es una empresa privada". El 70% del presupuesto de la OSE proviene de las arcas del Ejecutivo vasco.

La paciencia se acaba

Los músicos de la Sinfónica no tienen por el momento intención de intensificar o recrudecer sus acciones reivindicativas. Todavía confían en alcanzar un acuerdo satisfactorio con el Gobierno en la reunión que prevén mantener el próximo 8 de noviembre con la consejera de Cultura, Miren Azkarate.

"Ella nos apoya", sostuvieron ayer los profesores. "El problema está en las instancias financieras" del Ejecutivo. "En todo caso, nuestra paciencia está empezando a agotarse. Nos pidieron que esperáramos y lo hemos hecho, pero ya está bien".

El plazo límite que los profesionales dan a las autoridades para atender sus peticiones antes de adoptar medidas más drásticas de presión, es diciembre. Será entonces cuando se voten los presupuestos de la comunidad. "Si entonces no obtenemos lo que pedimos seguro que 2007 no será muy agradable para nadie", advirtieron. "El 25 aniversario se cierra en septiembre con una gira por Sudamérica. Es evidente que por ahora no se puede hablar de estos temas con nosotros..."

El comite de empresa aclaró en cualquier caso que los músicos harán todo lo posible para no llegar al extremo de declararse en huelga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de octubre de 2006

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