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Reportaje:

Rosa Novell tiene noticias de Gurb

La actriz y directora lleva al Lliure una lectura dramatizada de la novela de Mendoza

Un sofá procedente del despacho de Àlex Rigola, director del Teatre Lliure de Barcelona. Un atril. La buena compañía del músico Eugeni Roig y una lámpara que se ha traído de casa "porque es la que más me gusta". Éstos son los elementos con los que la actriz y directora Rosa Novell creará la ambientación necesaria para recibir al despistado extraterrestre inmortalizado por el escritor Eduardo Mendoza en su libro Sin noticias de Gurb, publicado por entregas en el diario EL PAÍS durante el mes de agosto de 1990.

La cita es el próximo lunes en el Lliure, donde Novell ofrecerá una lectura dramatizada de la novela en la que Mendoza retrató con ironía el caos de una Barcelona en obras vista con ojos de alienígena. De momento se ha programado una única función, aunque prepararla ha supuesto a actriz y músico un proceso "largo y complicado", según lo define el escritor, su pareja, que, sin embargo, afirma haber seguido los detalles desde la barrera.

"Me parece importante que sea otra persona quien ofrezca su visión y haga la adaptación. Cuando se pasa de un lenguaje a otro conviene que quien hizo la primera propuesta no intervenga en la segunda", explica Mendoza. Según señala, su papel se ha limitado a poner las tijeras al servicio de la actriz y directora para que el texto original adquiriese una duración apropiada para la escena. La primera lectura duraba tres horas y media. La versión final, aventura Novell, no pasará de los 95 minutos. "Se ha hecho una selección para dejar un menú degustación que no empache", indica el autor de El misterio de la cripta embrujada. "Se conserva la esencia del libro, pero se intenta que no sea repetitivo. Es interesante la maquinaria de transformar para ser fiel", indica.

Novell explica que la idea de la lectura dramatizada de Sin noticias de Gurb fue de la dirección del Lliure, y cuando ella aceptó con entusiasmo no midió los "peligros" de la empresa. Y describe estos riesgos como la posibilidad de traicionar el imaginario despertado en cada lector por este libro "mítico". "Todo el mundo lo recuerda y tiene sus propias impresiones y sensaciones acerca de Gurb". Por eso ha intentado "coger la esencia del texto, para poder llegar al imaginario de todos". Y eso ha significado ser muy mesurada en la teatralización, "porque si lo hiciera de una manera muy teatral se perdería este punto común que tienen los lectores".

La actriz y directora ha buscado una atmósfera intimista para este espectáculo, en el que "nos ponemos al servicio de la palabra" y en el que la banda sonora consiste más bien en los ruidos que acompañan el periplo urbano de Gurb. El aroma de salita de estar doméstica se refuerza con una luz que acota el gran escenario de la sala Fabià Puigserver, donde se ofrecerá al público. En este espacio, irá entrando y saliendo de la ficción, unas veces será Gurb y otras Rosa Novell que lea una novela al público, y será ambas cosas a un tiempo. Pero lo que no será es Marta Sánchez, un personaje presente en la novela porque es la apariencia física adoptada por el alienígena cuyo rescate motiva el viaje de Gurb a Barcelona. "Todo el mundo me lo pregunta, y por eso quiero aclararlo: Marta Sánchez no sale, ni su culo tampoco", comenta Novell con la misma ironía que Mendoza plasmó en su relato.

"Creo que Barcelona quiere mucho este texto porque todos vivimos el momento en que la ciudad se estaba transformando, y el humor y la ironía de Mendoza nos hacía ver las cosas con más ilusión", explica. En cualquier caso, la actriz y directora afirma que ella leyó el texto en su día y al recuperarlo "me he reído tanto o más como entonces".

Novell insiste en que la propuesta del lunes es sencilla ("nunca me ha gustado enseñarle las dificultades al público, eso forma parte del camino"), y confía en poder seguir trabajándola y en tener nuevas ocasiones para repetirla. "Me gustaría continuar con ella, seguir dándole vueltas", afirma. Lo que no tiene claro es si se animaría a dirigir la adaptación teatral de la obra. "No sé si sería interesante hacerlo, hay cosas que están bien en su sitio y no conviene sacarlas de allí", reflexiona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de octubre de 2006