Reportaje:

Tripulaciones, a soplar

Aviación Civil realizará controles antidopaje a pilotos y tripulantes de cabina

Empieza el control antidopaje para las tripulaciones de los aviones. El Ministerio de Fomento ha enviado una carta circular a los sindicatos y compañías aéreas en la que les informa de que hará controles aleatorios y por sorpresa a pilotos y tripulantes de cabina de pasajeros (azafatas y azafatos) de los aviones para detectar consumo de alcohol y drogas, en cualquier aeropuerto español.

La decisión es pionera en Europa, según las fuentes consultadas. Sólo en EE UU es obligatorio (desde 1988) realizar estos controles aleatorios, pero corren a cargo de los empresarios, de modo que la autoridad aeronáutica española sería la única que realiza con sus propios medios estos análisis. La australiana abrió en mayo un proceso de consulta para legislar los controles. La nueva normativa se aprobará previsiblemente en noviembre. En el Reino Unido, la policía puede realizar análisis a personas concretas, si tiene una "sospecha razonable", por ejemplo, porque apeste a gin-tonic. Lo mismo ocurre en otros países.

El hecho de que no exista una reglamentación ni europea ni internacional sobre los controles aleatorios de consumo de drogas ha levantado reticencias en el personal afectado. Tanto el sindicato SEPLA como el Colegio de Pilotos (Copac) consideran que la medida contribuye a mejorar la seguridad, pero ven necesario que se informe debidamente de las circunstancias en las que se realizarán. Por eso, el próximo miércoles se reunirán con la Dirección General de Aviación Civil para que les expliquen qué procedimiento se aplicará.

Por sorpresa

Francisco José Hoyas, vocal de Relaciones Internacionales del SEPLA, explica que, a juicio del sindicato, los controles deberían realizarse también a los técnicos de mantenimiento y a los responsables de seguridad en tierra. La circular les "cogió por sorpresa", explica, y añade que el sindicato ha remitido una carta al director general de Aviación Civil, Manuel Bautista, en la que le expresan las dudas que tienen sobre su aplicación.

Hasta ahora, las tripulaciones de los aviones son sometidas a controles de consumo de drogas (previa firma de una autorización) cada vez que han de renovar el certificado médico obligatorio para poder volar: cada año los pilotos menores de 40 años, y cada seis meses los mayores; los tripulantes deben renovarlo a los 32 meses si tienen menos de 30 años y cada dos años entre los 30 y los 50 y cada año a partir de esa edad. Se les hacen análisis de sangre y orina (pero se recoge en el centro médico para evitar cambiazos).

Las condiciones para pasar estas pruebas están recogidas en los documentos europeos conocidos como JAR-FCL, de la Autoridad Conjunta de Aviación (JAA), que en cambio no dice nada sobre controles aleatorios y por sorpresa.

Pero la circular remitida por Fomento (con fecha de 22 de septiembre) tiene como base legal la Ley de Seguridad Aérea que sólo establece la obligación del personal de "abstenerse de ejercer sus funciones y realizar sus actividades en caso de disminución de capacidad física o psíquica". El secretario general de Transportes, Fernando Palao, comentó la semana pasada en los pasillos del Congreso que se había conseguido ya un local de AENA en Barajas para realizar los análisis. También dijo que ya se están realizando, lo que no consta a ninguna de las fuentes consultadas, que sostienen que Aviación Civil prometió no aplicar la circular hasta reunirse con el sector.

El escrito de Fomento no aclara quiénes realizarán los controles, si bien en el sector se comenta que los harán un médico y un enfermero, con la asistencia de un guardia civil para dejar constancia de una eventual negativa a someterse al análisis. Tampoco aclara si habrá que soplar como en los controles de alcoholemia en carretera o serán análisis de sangre, ni cuándo se conocerán los resultados, ni qué efectos tendrá un positivo, ni si afecta también a las tripulaciones extranjeras. El ministerio no respondió el viernes a las consultas de este diario.

La inconcreción de la administración aeronáutica española contrasta con la extensa reglamentación estadounidense, que, entre otras cosas, establece que se debe someter a control de drogas como mínimo al 25% de las plantillas y a análisis de alcoholemia al 10%. Y no cae casi nadie: en 2004 dieron positivo sólo el 0,54% a estupefacientes y el 0,09% a alcohol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 15 de octubre de 2006.

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