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Israel recrudece su ofensiva en Gaza y mata a ocho milicianos palestinos

Un total de 21 personas han muerto en los ataques de las últimas 72 horas

Después de algunas semanas de relativa calma, el Ejército israelí pisa de nuevo el acelerador de su ofensiva sobre Gaza. Al menos ocho milicianos palestinos murieron ayer en la franja en un ataque de la aviación hebrea y en varios choques después de que los soldados invadieran una zona cerca de la ciudad de Gaza. El viernes y el jueves atacaron la localidad de Jan Yunis, en el sur. Un total de 21 personas han muerto en las últimas 72 horas.

Siete de los fallecidos ayer eran milicianos de Hamás. Cinco de ellos perdieron la vida cuando el edificio en el que se encontraban fue destrozado por un misil disparado por un cazabombardero israelí. Sucedió en un barrio muy próximo a la frontera y a la aduana de Karni, donde los hombres del brazo armado de Hamás montan guardia a la espera de los asaltos del Ejército. Les hacen frente a costa de soportar un elevado número de bajas, aunque en los últimos días están empleando nuevos misiles antitanque. Otro activista de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa -brazo armado de Al Fatah, partido del presidente Mahmud Abbas- falleció en su coche cuando fue alcanzado por otro misil, resultando también heridos varios transeúntes.

Aseguran los militares israelíes que los ataques tienen dos objetivos: tratar de rescatar al cabo Gilad Shalit, capturado en una base israelí el 25 de junio por milicianos de Hamás, y detener el lanzamiento de cohetes Kassam sobre territorio del Estado judío, que también ha rebrotado en los últimos días sin causar daños ni víctimas. Pero los propios mandos hebreos admiten que dar con el paradero del soldado Shalit en la densamente poblada Gaza es poco menos que imposible, y que sin una presencia militar masiva en el interior de Gaza tampoco se podrá eliminar el lanzamiento de cohetes caseros. Desde junio rondan las 300 personas muertas -mitad civiles, mitad milicianos-. Más bien se trata con el asedio de mantener la presión sobre la población civil para que disminuya el respaldo con el que cuentan los dirigentes del movimiento fundamentalista.

Mal pintan las perspectivas para cuando concluya el mes de Ramadán, el próximo día 22. En el frente político interno, el presidente Abbas amenaza con disolver el Gobierno dirigido por los islamistas si éstos rechazan reconocer el Estado de Israel para poder formar un Ejecutivo de unidad nacional -libre del boicoteo de la comunidad internacional- que ponga fin al bloqueo económico que sufren los territorios ocupados desde hace ocho meses. Pero derrocar al Gobierno de Ismail Haniya no contribuirá a que se frene la violencia.

Los informes sobre el continuo rearme de Hamás -misiles antitanque, e incluso tierra-aire-, que el propio grupo no niega, sumado a eventuales operaciones israelíes de mayor calado cuando termine el Ramadán sólo auguran más muertes.

[Un soldado egipcio murió y otro resultó gravemente herido ayer por disparos mientras patrullaban en la península de Sinaí, junto a la frontera con Israel, informa Reuters. Los primeros indicios apuntan a una disputa de ambos soldados con otro, presunto autor de los disparos].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 2006