Equipo de gobierno y oposición piden mano dura contra los 'okupas' por los alborotos del Raval

Vecinos y entidades del Casc Antic condenan los incidentes, que acabaron con dos detenidos

Carles Martí, regidor de Ciutat Vella, culpó ayer de los alborotos ocurridos el jueves por la noche a un sector de okupas atrincherados en una finca de la calle de los Metges, en el Casc Antic, y a otro grupo de jóvenes -de otras casas ocupadas del área metropolitana- que planifican conjuntamente acciones violentas. La del jueves se saldó con dos detenidos, un mosso herido, pintadas y cabinas rotas. En la acción se utilizaron lanzacohetes, lo que preocupa bastante por la escalada de violencia que representa. Equipo de gobierno y oposición pidieron mano dura con esos okupas.

La manifestación, convocada el martes como una gran concentración en contra de un proyecto del Casc Antic, no estaba autorizada. Y la convocatoria salió de un grupo de okupas que están instalados en el número 16 de la calle de los Metges, edificio que debe ser desalojado por orden judicial. Esta misma semana intentaron paralizar las máquinas que empezaban los trabajos previos a la urbanización de la zona del Pou de la Figuera, también conocida como el forat de la vergonya. Un proyecto que finalmente fue consensuado por el consistorio con vecinos y comerciantes, pero que sigue siendo rechazado por los okupas y por un sector muy radical del barrio.

"La concentración que convocaron tenía como excusa la urbanización del Pou de la Figuera, pero lo de que verdad persiguen es provocar alborotos en el centro de la ciudad", afirmó ayer Martí, razón por la que, añadió, el jueves se dirigieron en manifestación hacia el Raval. El edil de Ciutat Vella está convencido de que se trata de los mismos grupos antisistema -algunos proceden de Santa Coloma y Cornellà- que organizaron el caos tras la convocatoria del botellón en la Rambla del Raval la pasada primavera. Martí defendió la actuación de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana diciendo: "La manifestación, a medida que avanzaba, se iba reduciendo", aunque reconoció que lo que preocupa más al consistorio y a la policía es que el jueves los alborotadores utilizaran lanzacohetes.

Un total de 60 entidades de vecinos y comerciantes del Casc Antic, a las que los okupas dicen representar, se desvincularon completamente de la acción. "La gran mayoría de las personas que protagonizaron los alborotos no son vecinos del Casc Antic", afirman en una nota.

Solución al patio

Las declaraciones de Martí se produjeron entre pasillos durante la sesión del pleno del Ayuntamiento de Barcelona, que fue precedida por una ruidosa concentración de estudiantes y profesorado de la escuela Labouré, situada junto a la calle de Elisabets, en el Raval, contra la expropiación del patio de los naranjos que es utilizado por los escolares.

También fue Martí el que explicó que se buscará la forma de garantizar que ese patio siga siendo el lugar de recreo de la escuela aunque se expropie a la Casa de la Misericòrdia junto con la iglesia que será derruida para ampliar el Cidob. El patio de los naranjos se expropia para abrirlo a la ciudad. "Hay muchos sistemas para garantizar el uso por parte de la escuela y que sea público", dijo Martí.

Profesores del centro dejaron claro su malestar desde la tribuna del público del salón de plenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 06 de octubre de 2006.

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