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Cultura mantiene sus sospechas de dopaje contra la tripulación de Astillero

Azkarate ve "curioso" que 14 remeros tomasen un producto prohibido

La consejera de Cultura, Miren Azkarate, insistió ayer en el comportamiento sospechoso de los remeros del club cántabro Astillero, a quienes el Ejecutivo autónomo sancionó por dopaje el año pasado con la prohibición de competir en Euskadi y una multa conjunta de 99.100 euros. La consejera, que compareció en la comisión correspondiente del Parlamento, consideró "curioso" que hasta 14 remeros tomaran "la misma sustancia prohibida" para curarse de "la misma lesión" y, además, se negaran a pasar un control antidopaje.

Azkarate compareció en la Cámara para justificar la sanción por dopaje que el Gobierno impuso a 14 remeros de Astillero y su entrenador, José Manuel Francisco, tras la disputa, en septiembre de 2005, de la regata de Hondarribia. Técnicos del Ejecutivo se desplazaron a dicha localidad para efectuar un control antidopaje a los 25 remeros de seis clubes que habían pedido autorizaciones para el uso terapéutico de medicamentos. La consejera explicó que todos los deportistas se sometieron a la prueba, salvo los 14 del club cántabro.

Azkarate detalló que los 14 remeros y otros dos suplentes solicitaron una dispensa médica para tomar betametazona, una sustancia que da positivo y que se utiliza para tratar tendinopatías. Toda la tripulación de Astillero se negó a pasar el control por considerarlo un interrogatorio. La titular de Cultura indicó ayer que "resulta curioso" que todos los remeros pidiesen "la misma sustancia" para curarse de "las mismas lesiones". Azkarate trató de demostrar que la actuación de los deportistas cántabros es un motivo de sanción administrativa por dopaje, del mismo modo, explicó, que un conductor que se niega a pasar un control de alcoholemia también es denunciado y sancionado.

Dudas socialistas

La parlamentaria socialista Coral Martínez, en cambio, mostró sus dudas sobre el procedimiento empleado por el Gobierno para realizar el control antidopaje, ya que en ningún momento se tomaron muestras a los deportistas.

Astillero recurrió la sanción al Tribunal Superior de Justicia vasco, que suspendió la prohibición de participar durante dos años en pruebas deportivas en Euskadi, aunque mantuvo la multa económica.

La decisión de sancionar a Astillero fue muy criticada por el club y por instancias políticas de Cantabria, al considerar que se trata de una medida de favor a las embarcaciones vascas. En este sentido, Azkarate manifestó que se hace un "flaco favor a la tolerancia cero contra el dopaje" si se despliega "la cortina de humo de las disputas territoriales". Agregó que el Gobierno "no ha tenido ningún problema con el resto de traineras" de la comunidad autónoma vecina.

El presidente de Astillero, Víctor Sainz de la Maza, replicó en declaraciones a EL PAÍS que la consejera titubeó cuando "le faltaron argumentos para acusar de dopaje" a sus remeros.

Azkarate también defendió la actuación del director de Deportes, José Ramón Garai, quien se mostró contrario a la participación de Astillero en la última edición de La Concha. Los partidos de la oposición pidieron su cese.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006