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Una operación "humillante y sin sentido"

"Ha sido injusto, humillante y, sin duda, carente de sentido". El presidente de la patronal de consignatarios y estibadores del Puerto bilbaíno, Miguel Aguirrem censuró ayer con dureza la operación policial y recalcó que "no es el camino" para solucionar el conflicto del transporte de mercancías por carreteras. "Nos detuvieron en nuestras casas, nos tuvieron 72 horas sin contacto con el mundo exterior y nos trasladaron en un furgón esposados para poder declarar ante el juez", dijo Aguirre en una comparecencia pública, junto al vicepresidente, José María Egurrola, y arropados por toda la junta rectora de la asociación de consignatarios y estibadores.

"¿Era necesario todo esto? ¿Por qué se ha llevado a cabo? ¿Qué sentido tenía esta operación? Nosotros no sabemos contestar a estas preguntas", afirmó Miguel Aguirre, quien volvió a incidir en el modelo defendido por su asociación para el funcionamiento del transporte. Este sistema, que fue presentado hace casi un año, apuesta por la creación de empresas más potentes que agrupen a más de 100 camiones, lo que conllevaría, según su análisis, la eliminación del sistema actual de cuotas. "Es el modelo que llevamos trabajando mucho tiempo desde esta asociación, por el que hemos apostado y el que creemos como único camino válido", destacó.

José María Egurrola, quien es además director de TMB, una de las dos terminales de contenedores que operan en el recito portuario bilbaíno, descartó que la asociación vaya a tomar acciones legales por los arrestos: "Aparte de este incidente, que esperemos sea un hecho aislado, nos dedicaremos a trabajar exclusivamente en el nuevo modelo propuesto".

Egurrola añadió que su objetivo pasa por buscar "una solución estable" a la problemática del Puerto, "para que no haya interrupciones en el servicio, ya que entendemos que la inactividad del Puerto empeora la situación económica del país".

Los dirigentes de Sintrabi mantuvieron ayer una opinión similar sobre la operación. "Es un absurdo y totalmente desproporcionada", aseveró Daniel González, secretario del sindicato y uno de los imputados.

Además de censurar la instrucción de la Ertzaintza, se quejó de la tardanza en resolver la puesta en libertad de los detenidos. "A mí el juez me dijo que estaba libre a la una de la tarde y estuve detenido hasta las 12 de la noche", recalcó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006