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Reportaje:

Acoso al georgiano en Moscú

Unos 300.000 inmigrantes residentes en la capital rusa temen perder sus empleos a causa de la tensión entre Georgia y Rusia

"Han abierto la temporada de caza de georgianos en Rusia o, al menos, aquí en Moscú", comentaba a este periódico un oriundo de Tbilisi, que conversaba con un compatriota en las inmediaciones de la bloqueada Embajada de Georgia. Ambos hombres se negaron a dar sus apellidos, dijeron llamarse Guía e Irakli y pidieron que no les grabara sus declaraciones. Preguntados sobre qué temían, Guía respondió: "Puede sucedernos cualquier cosa. Vea las noticias: cierran restaurantes, encarcelan a comerciantes a los que acusan de criminales, buscan a los que trabajan para expulsarlos. Por supuesto que tenemos miedo a perder nuestros puestos de trabajo y nuestros permisos de residencia".

La escalada de tensión que viven los dos países deriva del último incidente político creado por la detención la pasada semana en Georgia de cuatro oficiales del Ejército ruso, acusados de espionaje y que fueron puestos en libertad el pasado lunes.

Los accesos a la Embajada de Tbilisi están bloqueados por la policía rusa

Vatán Tatunashvili, secretario de prensa de la Embajada de Georgia en Moscú, comentó por su parte que los diplomáticos prefieren evitar el tipo de declaraciones que hicieron sus compatriotas. "Seguimos atentamente todos los casos en que se limitan o no se respetan los derechos de los georgianos, y debemos reconocer que últimamente se han multiplicado".

Y añade el diplomático georgiano: "Entendemos porqué sucede, y estamos preparados. Hemos habilitado una línea telefónica que será atendida las 24 horas del día para nuestros ciudadanos, con el fin de que puedan recurrir en busca de ayuda. Estamos dispuestos a presentarnos en cualquier lugar y a cualquier hora para defender los derechos de los georgianos en Moscú y prestarles la ayuda necesaria, incluida asistencia jurídica", manifestó Tatunashvili en la sede diplomática, cuyos accesos están bloqueados por la policía rusa.

Tatunashvili explicó que se ha creado una zona de seguridad, que aunque es incómoda para la gente, es necesaria para evitar ataques o provocaciones.

Frente a la Embajada georgiana ayer había un piquete compuesto por unas dos docenas de rusos con pancartas en las que se puede leer lemas como: "Por una Osetia unida", en alusión a la anhelada unificación de Osetia del Sur, que oficialmente forma parte de Georgia, con la del Norte, que integra la Federación Rusa; "Abajzia libre", o "Saakashvili, no lograrás enemistar a los pueblos de Rusia y Georgia".

La policía ha comenzado una inspección masiva de todos los negocios en los que figuran georgianos, tanto en Moscú como en sus alrededores. Como reconocen los mismos agentes, les han ordenado responder duramente a cualquier violación de las normas, por pequeña que sea. Si antes hacían la vista gorda a ciertas irregularidades, ahora no las pueden pasar por alto y deben aplicar sanciones, mientras más severas mejor. Un policía del distrito central de Moscú declaró al periódico Kommersant que ya hay preparada una lista de 40 restaurantes y tiendas que deben ser inspeccionadas próximamente.

En Moscú se estima que viven unos 300.000 trabajadores georgianos ilegalmente; pero no hay cifras fiables del total de residentes georgianos en Rusia.

El casino Golden Palace, en el centro de la capital rusa, fue clausurado ayer. La policía explicó que gran parte del dinero del casino -cerca de un millón de euros diarios- iba a manos criminales. Anteriormente había sido cerrado el casino Kristall. Ambos, además de juegos de azar, contaban con restaurante y club nocturno y pertenecían a georgianos. El hotel Tbilisi, que queda detrás de la Embajada georgiana y era administrado por georgianos, ahora es regentado por la firma rusa Melodia, ya que el edificio les pertenece y, según un representante de esa firma de discos, había sido usurpado por criminales. La lista puede continuar...

Mientras tanto, el presidente ruso, Vladímir Putin, se reunió ayer con los dirigentes de los grupos parlamentarios para discutir la situación creada en las relaciones con Georgia. "No le aconsejo a nadie hablar con Rusia en el lenguaje de las provocaciones y el chantaje", dijo Putin refiriéndose a las acciones del régimen de Mijaíl Saakashvili, que el Kremlin califica de "antirrusas".

El presidente de la Duama Estatal o Cámara baja, Borís Grizlov, declaró por su parte que actualmente "no está en discusión el levantamiento de las sanciones , ya que no todas han sido impuestas todavía", y repitió que Georgia aplica con respecto a Rusia "una política de terrorismo estatal".

La Cámara aprobó ayer una declaración en la que apoya las sanciones y advierte de que Moscú puede adoptar "una serie de otras medidas más duras" si continúan "las acciones antirrusas, que amenazan la estabilidad y la seguridad de la región".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006