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Reportaje:

Del Sur al Cantábrico

Los andaluces Noé Guzmán y Pedro Rodríguez han remado este año por Pasai Donibane

Poseen una presencia menuda, pero dentro de unos cuerpos fibrosos. Poco que ver con las anchas espaldas y brazos de los remeros del Cantábrico. Sin embargo, al igual que estos últimos, los andaluces Noé Guzmán, de 23 años, y Pedro Rodríguez, de 22, también saben lo que es bogar en una trainera. Lo hicieron durante el pasado verano en la Erreka de Pasai Donibane, una embarcación muy distinta al dos sin de banco móvil con el que ellos suelen surcar el Guadalquivir. Y no les ha ido nada mal, porque el club, a la vista de su rápida adaptación, les incluyó en la tosta habitual del último tramo de la Liga San Miguel. No obstante, el bote de Pasajes no ha logrado mantenerse en la élite. Tras su descenso, la plaza la ocupa ahora la Libia de sus vecinos de Pasajes de San Pedro, algo que sin duda escuece en San Juan.

A largo plazo, el objetivo de Guzmán y Rodríguez es participar en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Ambos, guiados por su entrenador, Gaspar Company, resolvieron apartarse de la vía establecida por la Federación Española de Remo para asegurarse su presencia en China, y optar por su propia ruta. "Queríamos seguir con nuestro técnico y probar nuevas experiencias", aclara Rodríguez.

Una de ellas ha sido la de asomarse a una trainera. "En Sevilla, las temperaturas en verano son imposibles. Yo había estado en La Concha antes, como espectador, y nos planteamos venir aquí como un aprendizaje, porque me gustó cómo se vivía el remo. Además, conozco a muchos remeros vascos, y uno de ellos, Jon Salsamendi, se ofreció a buscar algún club para nosotros. Pasai Donibane mostró interés, y les estamos muy agradecidos", indica Company.

El club guipuzcoano dispone de una sección de banco móvil, y los dos deportistas, con un acrisolado palmarés en categorías inferiores, han compaginado ambos botes. "En un principio, no teníamos intención de competir, porque no sabíamos si se podían adaptar a la trainera, que es banco fijo, pero evolucionaron con rapidez", detalla el técnico.

El tránsito fue diligente, pero no resultó sencillo. "Los primeros días teníamos muchos dolores en los abdominales y los antebrazos, porque son músculos que no tenemos tan desarrollados, pero los superamos. Nosotros entrenábamos dos veces al día, y el resto de remeros sólo lo hacían una vez al día, porque deben trabajar a las mañanas. Vinimos con un poco de miedo, pero nos acostumbramos bien", indica Guzmán.

A ello ayudaron sus propios compañeros de bancada. "Empezamos en las trainerillas, y siempre ha habido gente del club para apoyarnos en todo e interesarse por nosotros", dice Rodríguez. Él remó en estribor, mientras que Guzmán lo hizo por babor. Cuando no era hora de entrenar, el trío aprovechó su tiempo para conocer el País Vasco.

Muchas son las diferencias que han hallado, no sólo a nivel deportivo, sino también social. "El Guadalquivir es una balsa de aceite, y la primera vez que salimos a alta mar, nos impresionó la altura que alcanza la trainera cuando viene una ola. Fue muy divertido", apunta Rodríguez. Guzmán va más allá: "Existe una gran afición, y en los pueblos todo el mundo entiende de remo. Cuando íbamos a entrenar, la gente nos paraba por la calle y nos preguntaba cómo estábamos. Existe un respeto y un reconocimiento por lo que haces, al contrario que en Sevilla, donde sólo se enteran tu familia y tus amigos".

Cultura deportiva

Company suscribe: "En Euskadi existe una cultura del deporte más amplia. En Sevilla preocupan el Betis y el Sevilla y poco más". No obstante, también han descubierto un aspecto preocupante: la "desigualdad" que se ha originado en los últimos años entre la élite y el resto de embarcaciones. "Los clubes más importantes son selecciones de los mejores remeros, y se llevan casi todas las banderas", explican Rodríguez y Company.

Guzmán ha vuelto a su club, el Labradores de Sevilla, y Rodríguez al suyo, el Meditérráneo de Málaga. Ellos han sido los primeros en subirse al Norte, pero Company no cree que supongan la excepción. "En verano hay muchos remeros de banco móvil parados, y ésta es una excelente manera de mantener la forma física. Los remeros andaluces saben lo que se mueve por aquí, y muchos más querrán venir. De hecho, en la última Bandera de La Concha estuvieron presentes el presidente de la Federación Andaluza de Remo, y el director de Infraestructuras Deportivas de la Junta de Andalucía, Leo Chaves", dice.

Company, que entiende "más complicado" el salto del banco fijo al móvil -"hay que coordinar también las piernas"-, esboza una sonrisa de ilusión cuando lanza en voz alta la posibilidad de una trainera andaluza en la bahía donostiarra: "Sería el no va más".

Sesión doble para Azkarate

La consejera de Cultura, Miren Azkarate, comparecerá el próximo miércoles a petición propia en la Comisión de Educación del Parlamento para informar sobre el expediente abierto a 14 remeros y el entrenador de la trainera de Astillero por un caso de presunto dopaje el año pasado. Posteriormente, la consejera deberá explicar, a petición de la parlamentaria socialista Coral Rodríguez, la actuación del Gobierno antes de las pruebas clasificatorias para la pasada Bandera de la Concha.

La trainera de Astillero participó en dicha regata después de que un juez lo autorizase, revocando así la primera sentencia en contra de la trainera cántabra. En ese tiempo, tanto el Ejecutivo autónomo como algunos clubes se mostraron en contra de la presencia de Astillero

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de octubre de 2006

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