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Reportaje:

De profesión, príncipes de Asturias

El anuncio del segundo embarazo de doña Letizia coincide con una campaña de la pareja para ganarse el respaldo de la calle

Poco antes de las cinco y media de la tarde del pasado lunes, cuando la Casa del Rey comenzó a enviar mensajes SMS a los medios de comunicación, Letizia Ortiz hizo lo mismo con sus familiares y amigos. Ella mantiene así contacto frecuente con los suyos desde que dejó su casa del madrileño barrio de Vicálvaro para trasladarse al palacio de La Zarzuela.

Los príncipes de Asturias habían decidido ese día hacer oficial la noticia de que iban a ser padres, por segunda vez, en primavera. La futura madre ha cumplido ya su segundo mes de embarazo y aunque el protocolo no escrito de las familias reales recomienda no hacer público el estado hasta los tres, la pareja acordó revelar el secreto para hacer más fáciles las cosas.

La Princesa ha contado a sus amigos que en este embarazo las náuseas no le abandonan

"Letizia le dice a Felipe lo que nadie se atreve", cuenta un íntimo de la pareja

"Tengo más náuseas que en el primer embarazo y lo estoy pasando peor", ha explicado la Princesa a sus amigos. Contar que iba a ser madre en primavera resuelve la papeleta de cómo justificar ausencias y ataja los rumores de que tiene problemas para ser madre. A los nueves meses de nacer la infanta Leonor, cuando la prensa alemana hablaba abiertamente de que sufría trastornos alimenticios y por ello había sufrido un aborto, el comunicado del nuevo embarazo actuaba como un efecto respuesta.

"Están eufóricos con la noticia", explica un amigo de la pareja. "Ellos quieren tener varios hijos. La Princesa acaba de cumplir 34 años y 38 él; por eso no quieren esperar mucho. "Además, como muchos otros padres, han decidido tenerlos seguidos para que sea más fácil criarlos", añade.

La Princesa, según las cuentas, se quedó embarazada en Palma de Mallorca a principios de las vacaciones de verano. En esos días se la vio con la Reina paseando por el club náutico con la infanta Leonor y demostrando que su relación es muy buena. La pequeña también fue mostrada a todo aquel que se acercaba hasta su carrito portabebés; por entonces también se especulaba sobre los motivos que llevaban a los Príncipes a sacar tan poco de palacio a la niña. Y es que la pareja, sobre todo doña Letizia, vive desde que llegó a la familia real rodeada de una gran presión periodística.

Hace años, don Juan Carlos definió a la reina Sofía como "una gran profesional". La Princesa de Asturias ha adoptado en parte ese modelo para afrontar esta nueva etapa de su vida. Hace tres años dejó de presentar el informativo de las nueve en Televisión Española para casarse y comenzar a trabajar en otra empresa: la familia real. Y como un nuevo empleo Letizia se enfrenta a este reto.

En este tiempo ya ha aprendido que en público hay que contenerse. Así, por ejemplo, cuando se le pregunta estos días cómo está, ella se limita a decir: "Bien, gracias". Pero a sus amigos les cuenta que las náuseas no le abandonan. No quiere que se repitan situaciones tan criticadas como el día de su petición de mano, cuando le dijo al Príncipe: "Déjame, ahora me toca hablar a mí". Esa contención en gestos y palabras también la ha hecho ganarse la imagen de distante y la de estar demasiado obsesionada con no saltarse el protocolo en los actos oficiales.

Pero en privado doña Letizia habla claro, sobre todo, al Príncipe. Eso es lo que más valoran de ella sus amigos y critican sus enemigos.

La mujer que llegó hace tres años a la vida de don Felipe fue recibida con cierta cautela por el círculo íntimo del heredero. Ella aparentemente también se mantuvo distante inicialmente con ese grupo, tan alejado del perfil de sus amigos periodistas. Pero ahora las cosas encajan.

"Letizia le dice a Felipe lo que nadie se atreve a decirle y eso es bueno", cuenta uno de los amigos del Príncipe. "Por mucho que él haya intentado conectar con la calle años atrás, vive en un palacio alejado de muchas cosas y ella es quien le abre los ojos, porque es una mujer normal, que hasta hace nada hacía la vida de una persona corriente". La pareja cena con amigos los fines de semana; es frecuente verles en unos cines de la calle de Princesa; y hace 15 días don Felipe fue descubierto en Asturias echando gasolina a un coche en el que viaja su esposa e hija.

Esa claridad de la Princesa a la hora de pronunciarse sobre algunos asuntos es interpretada por algunos círculos más tradicionales como que es una mandona. Doña Letizia opina, y eso no es habitual entre los miembros de las familias reales. Habla de política cuando se encuentra con políticos y lo mismo da su parecer sobre el proceso de paz en el País Vasco que sobre la inmigración. Esa espontaneidad sorprende y agrada casi siempre fuera de palacio.

Una vez al mes la familia real se reúne con los miembros de sus secretarías para organizar la agenda de actividades. En esas citas se decide quién va a un sitio y quién a otro. Hasta que Letizia llegó a palacio, el debate casi no existía. Ahora ella habla, opina y pide. "Prefiero que los concejales no nos esperen en la puerta del Ayuntamiento, sino que nos den la mano y se vayan. Mejor que se organice una reunión con todos en la que también haya representantes vecinales; y si hay algún problema en concreto en ese lugar, que vengan los afectados y nos lo cuenten". Y todo eso lo dice pertrechada con lápiz y papel. Lo apunta todo.

Don Felipe está encantado con las sugerencias de su esposa y las secunda, porque en ella ha encontrado una compañera en el trabajo de ser príncipe. La pareja ha intentado tener más autonomía dentro de la Casa del Rey creando una oficina algo mayor que la pequeña secretaría que tienen, para que desde ella se plasme su estilo de llevar las cosas. No lo ha logrado de momento.

¿Cómo se lleva Letizia con los Reyes y las infantas? Cuentan que con la Reina "cada vez mejor" y que "muy bien" con la infanta Elena.

Estos días se ha reabierto el debate sobre quién debe reinar si la infanta Leonor tiene en primavera un hermano. Don Felipe y doña Letizia intentan eludir en público esta cuestión y en privado van aún más lejos. Saben que ellos primero tienen que ganar a la gente, a la calle, y en eso están.

La versión de la Casa del Rey es que el debate es innecesario: "Se planteará cuando el Príncipe sea Rey y haya que designar un heredero. Hasta entonces hay mucho tiempo", señala.

La Casa del Rey maneja una encuesta de la pasada primavera según la cual el 83% de los españoles cree que el cambio en la Jefatura del Estado se producirá "sin sobresaltos". Sin embargo, son muchos los españoles que se declaran juancarlistas y no monárquicos.

Letizia lo sabe y por eso le ha hecho ver a su esposo que ahora les toca a ambos ganarse el crédito popular, que tienen que emplearse en esta tarea en los próximos años, y para eso nada mejor que hacer del hecho de ser alteza real una profesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2006