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La vuelta a la carretera de George Michael

El cantante abre hoy en Barcelona su primera gira europea en 15 años

La primera vez que estuvo en el escenario de Top Of The Pops, allá por los ochenta, se volvió a uno de sus compañeros de Wham y le dijo: "Aquí estaré el resto de mi vida". Allí ha estado los 25 años de carrera artística que ahora celebra con la gira 25 Live, exceptuando algunos periodos en los que por su aversión a la popularidad y a los compromisos promocionales se había alejado de las grandes giras. El último periodo sabático, ni más ni menos que de 15 años, se rompe esta noche en el Palau Sant Jordi de Barcelona, primera cita en vivo de George Michael en su esperada gira europea, que recalará en Madrid el día 26 (Palacio de los Deportes de la Comunidad).

El cantante ofrecerá un repaso de sus éxitos tanto en solitario como cuando formó parte de Wham. No se descarta que Michael interprete las cuatro piezas inéditas de su nuevo disco, de inminente publicación. Artista meticuloso y perfeccionista, lleva desde el miércoles en Barcelona, donde llegó en su jet privado dispuesto a ensayar diariamente. Del escenario se sabe que estará compuesto por una pared de leds que desciende desde el techo del recinto hasta el suelo, luego de curvarse hasta construir un perfil similar al de una silla. Tras esta enorme pantalla, unas pasarelas con tres niveles acogerán a sus 14 músicos.

Mientras él trabajaba, su pareja, Kenny Goss, visitó ayer las salas de oncología y sida del Hospital de Vall d'Hebrón de Barcelona, donde invitó a una paciente al concierto de su novio y compró una consola de videojuegos para otro joven enfermo.

De origen griego y familia humilde, Michael es una estrella nada común. "Mi madre freía pescado en el negocio familiar y sufría porque siendo muy limpia no podía desprenderse de su olor en todo el día", declaraba en el documental A different story (2004). Lo que hace diferente a George Michael son cosas como haber superado la muerte por sida de Anselmo, su primera pareja; haber apelado a la honestidad y a la ironía, publicando Let's go outside, cuando fue sorprendido en un lavabo de Beverly Hills practicando el sexo, así como haber afirmado, justo antes de la guerra de Irak: "Estamos a punto de encender la mecha del fundamentalismo islámico haciendo algo completamente ilegal", lo que le costó gran parte de su popularidad en Estados Unidos. También pleiteó sin fortuna con su discográfica (la todopoderosa Sony) para recuperar la libertad de un contrato firmado en su juventud. De paso, ha vendido más de 80 millones de discos.

George Michael, en Barcelona.
George Michael, en Barcelona.EFE
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