Columna
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El PP quiere jugar en casa

El anuncio de la presentación de la moción de censura le ha permitido a Ignasi Pla marcar la agenda política en este inicio de curso y ha descolocado al PP cuyo calendario, de aquí a las elecciones, estaba diseñado, fijado y establecido. El esquema que manejaban los populares era tan rígido que no contemplaba la aparición de elementos diferentes a los que ellos utilizaban. La primera respuesta a la iniciativa del líder socialista demostró hasta qué punto el desconcierto se había instalado en el Consell. Cuando Francisco Camps dijo aquello de "si pierdo yo, me iré; pero si pierde él que se vaya", cometió dos errores. Por un lado, colocó a Ignasi Pla a su mismo nivel institucional. De otro, el presidente ignoraba -o quería ignorar- que si perdía la votación (harto improbable) no se iba, más bien lo echaban; cosa que aún siendo parecida no es exactamente igual. Esa fue la primera señal de la confusión que se instaló en el PP.

La segunda fue de debilidad al proponer que el debate de política general se celebrase después de la moción de censura. Por utilizar un símil futbolístico, tan grato al presidente de la Generalitat: a un equipo fuerte, enrachado y que confía en sus propias fuerzas le da exactamente igual jugar en su estadio o en el del vecino. El PP quiere jugar en casa el partido de vuelta de la eliminatoria.

La discusión sobre qué debate debe celebrarse en primer lugar revela las inseguridades de ambos partidos. En Cataluña se celebró el de política general al día siguiente de que Pasqual Maragall presentara su moción de censura contra Jordi Pujol. Y no ocurrió nada. Aquí, los socialistas exigen que se aplique el reglamento porque creen que les favorece. Llevan razón, nada justifica saltarse la ley a la torera. Y nada justifica que el PP paralice la actividad parlamentaria. No tienen excusa. Igual ignoran que disponen de mayoría absoluta y de ahí que se comporten como si fueran la oposición. Tampoco sería de extrañar. Canal 9, la televisión que dirige el PP, llevaba ayer 13 días ignorando que los socialistas habían anunciado la presentación de una moción de censura. Es el único medio de comunicación al que no le parece noticia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de septiembre de 2006.

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