Montilla y Mas coinciden en que el traspaso de El Prat se aplace hasta después del 1-N

Los dos candidatos también creen que la Generalitat tenga un papel preeminente en el consorcio

El candidato socialista, José Montilla, y el convergente, Artur Mas, se enfrascaron ayer en una agria disputa sobre el futuro modelo de gestión del aeropuerto de El Prat, en manos de la Generalitat. Pero más que una controversia fue un diálogo de sordos porque ambos dirigentes acabaron por decir lo mismo: que cualquier acuerdo con el Ejecutivo central debe postergarse hasta después de las elecciones autonómicas del 1 de noviembre y que, en el futuro consorcio, el Gobierno catalán debe tener un papel preeminente y singular.

La polémica se desató a raíz de una moción presentada por CiU en el Congreso de los Diputados, y que debe votarse mañana, sobre el traspaso a la Generalitat de los aeropuertos catalanes de interés general, es decir, Barcelona, Reus y Girona. La propuesta, planteada tras el caos registrado en El Prat el pasado 28 de julio cuando los trabajadores de tierra de Iberia invadieron las pistas, insta al Gobierno a aprobar una ley en el primer trimestre de 2007 y a constituir un consorcio de gestión en el que "las instituciones públicas y económicas catalanas" tengan "capacidad decisiva".

Pero el PSOE y el PSC pactaron una moción alternativa, que también someterán a votación, que pospone para una futura ley la composición del consorcio o las mayorías cualificadas necesarias para la toma de decisiones. La vaguedad del texto desató ayer las protestas del resto de formaciones parlamentarias que, una vez más, insistieron en la supuesta supeditación de los socialistas catalanes al PSOE.

De esta manera, Mas y Montilla se enzarzaron en réplicas y contrarréplicas hasta el punto de que el convergente denunció que los socialistas estaban retrasando un acuerdo sobre El Prat hasta la víspera de las autonómicas para así "promocionar" al PSC y a su candidato a la presidencia de la Generalitat. Montilla, por su parte, calificó la moción convergente de "electoralista" y acusó a los nacionalistas de haber estado "de vacaciones durante 23 años y ahora exigir el traspaso en plena contienda electoral".

Pero en medio de tantas declaraciones, Montilla y Mas encontraron puntos de acuerdo y no precisamente banales, sino respecto a los puntos clave del asunto. Ambos candidatos dijeron que el traspaso de los aeropuertos de interés general a la Generalitat debería pactarse tras las elecciones y que el Gobierno catalán "será decisivo" en la toma de decisiones en el futuro consorcio que debe gestionar El Prat.

También Joaquim Nadal, portavoz del Ejecutivo catalán, situó la concreción de los cambios en la gestión de El Prat para después del 1 de noviembre y apeló a no "precipitar un acuerdo". Respecto a las diversas mociones presentadas en el Congreso señaló: "Mientras no se concrete un acuerdo entre gobiernos de aplicación inmediata, el resto forma parte de estrategias parlamentarias".

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Sin embargo, y fruto del clima electoral en el que están inmersos los dirigentes políticos, el cruce de críticas entre PSC y CiU ni siquiera se frenó. El democristiano Josep Antoni Duran Lleida, anunció que CiU rechazará mañana la moción socialista que calificó de "propaganda, pura paja y artillería electoral". El senador Pere Macias la tildó de "monumental estafa".

El republicano Josep Lluís Carod censuró el "mal pacto" entre PSC y PSOE porque "esto no es ni lo que espera ni necesita la sociedad y la economía catalanas". Dolors Camats, de Iniciativa Verds, lo tachó de "insuficiente" y anunció una moción alternativa a las de socialistas y nacionalistas.

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