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Reportaje:

"Sales y hay vida"

Dos facultades de la UB, con 6.000 personas, dejan la Diagonal y se instalan en el corazón del Raval

El Raval ya tiene dos nuevas facultades universitarias. Un edificio entre las calles de Valldonzella y Ramalleres, que centurias y decenios atrás tuvo usos tan variopintos como albergar la Casa de la Misericordia, un gallinero y un almacén de madera, ya ha empezado a funcionar como flamante sede de las facultades de Filosofía y Geografia e Historia de la Universidad de Barcelona (UB).

Estudiantes y profesores han empezado a utilizar el inmenso edificio de 28.000 metros cuadrados de las facultades. Los edificios de la Diagonal sur coronados por unas características cúpulas semicirculares ya son historia. Han quedado vacíos.

El trasiego de gente iba in crescendo ayer por la mañana en las nuevas facultades del Raval. Pero la actividad es aún a medio gas. Cuando empiece el curso -el día 18 en Filosofía y el 21 en Geografía e Historia- el edificio albergará a unos 5.000 alumnos y a otras 1.000 personas entre profesores y el resto de personal.

El bar, situado junto a la entrada de la calle de Valldonzella, era ayer punto de encuentro. La mayoría decía estar encantada con el cambio. "Esto está bien comunicado. Las instalaciones son buenas. Las aulas están mejor que las de la Diagonal. Es todo nuevo", decía Blanca. "Y, sobre todo, sales y hay vida, cosa que en la Diagonal no había", agregaba esta estudiante de segundo curso de Historia del arte, que ayer buscaba información en la que será su segunda casa durante los próximos tres años.

Además de flores, también había algunas críticas. "Las aulas están bien. La zona está muy bien comunicada, pero lo vemos todo un poco inacabado. Por ejemplo, la biblioteca aún no funciona", se lamentaba Glòria, estudiante de cuarto curso de Historia del arte, que fue a la facultad junto a sus compañeras Karen y María.

Mientras en el patio los operarios daban el último empujón a las obras, Eduard, estudiante de Filosofía, veía por primera vez su nueva facultad, a la que empezará a acudir a partir del día 18. Ayer se dio una vuelta por allí por curiosidad y le gustó. "He visto las aulas y las galerías y huele todo a nuevo", decía Eduard.

A pocos metros, Jéssica y Melanie hacían cola ante la secretaría y alababan el cambio, pero se quejaban de la falta de aparcamiento. "Si vienes en coche, no tienes aparcamiento y en cambio en la Diagonal podías aparcar", decía Jéssica, que estudia cuarto curso de Historia del arte. Andrés Lezcano, arquitecto y delegado del rector, Màrius Rubiralta, para las obras, afirmaba que el aparcamiento no es necesario y señalaba: "La zona está muy bien comunicada y ya hay aparcamientos cercanos a las facultades".

Algunos profesores también se sienten cómodos en el nuevo edificio. Prácticamente todos tienen despacho individual. Uno de ellos es Salvador Claramunt, catedrático de Historia medieval. Claramunt nació muy cerca de donde ahora está su nuevo despacho y acaba de dejar las facultades de la Diagonal después de estar 30 años allí. "Yo he visto aquí un almacén de madera y también ha estado la Casa de la Misericordia, de la que ahora queda la capilla al lado de este edificio", decía ayer. Este catedrático explicaba al informador cómo era esa zona del Raval en el siglo XIII, cuando Pedro el Ceremonioso construyó la muralla medieval.

La zona tiene historia, y mucha. En el nomenclátor de calles de Barcelona se encuentra algo del origen de la zona: "La calle de Valldonzella recuerda el Real Monasterio de Santa Maria de Valldonzella, de religiosas cistercienses (...), que fue incendiado durante la Semana Trágica", en 1909, se lee.

De la paralela calle de Ramalleres, desde donde se abrirán dos entradas a las facultades a partir de noviembre, el nomenclátor de calles dice: "En esta calle empezó, en el siglo XVI, la industria de la preparación de ramos de flores. Las ramalleres (...) iban en procesión, muy bien abrigadas, a rezar a Sant Ramon de Penyafort".

A partir del día 18, el centro estará totalmente a punto. Las obras se rematarán con la cobertura de asfalto del gran patio central, auténtico panóptico de las dos facultades, desde el que se divisa todo el trasiego de los centros. "Habrá césped en el patio" afirmaba Miquel Salicrú, delegado del rector.

Una empleada dice que el día 18 estará previsto abrir la biblioteca, que ya está repleta de libros. El delegado del rector dijo que ya se han trasladado desde la Diagonal todos los libros. "Tenemos 200.000 volúmenes, que puestos en fila uno tras otro tendrían una longitud de nueve kilómetros", dice Salicrú. La inauguración se prevé por todo lo alto. El 26 de septiembre se prepara un concierto en el patio de las facultades con la Orquestra Simfònica del Vallès y la Coral Cantiga. La obra escogida es Carmina Burana.

En el barrio, los vecinos esperan la apertura como agua de mayo. Dolores López, la dueña del café D'Annunzio, en la esquina de la calle de Ramalleres con la plaza de Vicenç Martorell, pregunta: "¿Cuándo abrirán la entrada por esta calle?". Sabe que el desembarco de 6.000 personas en las facultades es un impulso para su negocio y para todo el barrio.Arriba, un grupo de estudiantes haciendo cola ayer en las nuevas facultades de la UB en el Raval. Abajo, la entrada al centro desde la calle de Valldonzella. /

VICENS GIMÉNEZ

Del Liceo al Seminario

El desembarco de las dos nuevas facultades de la UB en el corazón del Raval completa un espectacular despliegue cultural en el barrio. Remata un polo cultural que va desde el Raval sur hasta el Seminario, en el Eixample sur. En esencia, el viejo sueño de crear una cadena cultural a través del Raval ya tiene un eslabón más. Un espacio que, arrancando del Liceo, acaba en el Seminario, saltando la calle de Pelai y la plaza de la Universitat, a un paso de las dos facultades que acaban de abrir sus puertas.

Esa zona del Raval está llena de espacios culturales: desde el viejo Liceo, la Escola Massana, el Institut d'Estudis Catalans, la capilla del Convento dels Àngels, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, la librería La Central, el archivo municipal del distrito y el teatro Romea hasta la Facultad de Periodismo de la Universidad Ramon Llull.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2006

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