Amanecer con 'batucada'

Durante la fiesta mayor de Gràcia, algunos no se conforman con acabar la juerga cuando toca. Muchos jóvenes se dispersan por el barrio para continuar la farra. En la madrugada de ayer volvió a repetirse esta estampa en la plaza del Sol. Unas 200 personas se congregaron allí a ritmo de tambor para martirio de los vecinos. Uno sacó un djembe, el otro una darbuka, dos instrumentos de percusión, y los demás se añadían haciendo palmas flamenquitas. Así improvisaron una ruidosa batucada, nombre con el que se conocen estas fiestas improvisadas.

La batucada transcurrió bajo la atenta mirada de los Mossos d'Esquadra. A la parranda se iba añadiendo gente desinhibida con ganas de bailoteo. Muchos de estos espontáneos eran turistas, fascinados por el ambiente festivo en las calles de Gràcia. El jaleo no cesó hasta bien tarde, cerca de las 5.30 horas. Los Mossos vigilaron, pero no intervinieron para evitar males mayores. "Los políticos no quieren problemas. Estamos en fiestas y de haber cargado antes, se hubiera liado", explicó un agente, mientras miraba con indiferencia a los fiesteros. Después de tres horas, los jóvenes todavía tenían ánimo para golpear los instrumentos y bailar al mismo tiempo. Y todo amenizado con cerveza. Finalmente, los Mossos desalojaron la plaza sin que se produjeran altercados. La batucada superaba ya con creces el horario permitido, que no debe superar las 2.30 entre semana y las 3.30 el fin de semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de agosto de 2006.

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