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Reportaje:Kia Carnival 2.9 CRDI EX II | PRUEBA

Espacio y equipamiento a precios ajustados

El nuevo Kia Carnival es un monovolumen de siete plazas que incluye soluciones sofisticadas muy prácticas para el uso familiar, como las puertas correderas eléctricas. Ofrece una imagen moderna, un interior muy amplio con asientos individuales y un potente turbodiésel que gasta lo justo. Y sobre todo, incluye un completo equipo de serie con climatizador trizona, seis 'airbags', ESP y muchos más detalles, sin penalizar sus tarifas.

Ya no es el monovolumen de siete plazas más grande y barato, pero ofrece una calidad de conjunto equiparable a sus rivales europeos, soluciones prácticas avanzadas y un equipo de serie más generoso sin penalizar los precios, que siguen siendo competitivos (desde 30.495 euros). El Carnival es un coche moderno, completo y bien dotado para cubrir las necesidades familiares.

Más compacto y manejable

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El modelo de Kia ha sido el monovolumen grande más vendido en España desde 2004, gracias a sus ajustadas tarifas. Y el nuevo mantiene ese objetivo, pero refleja la evolución de las marcas coreanas con un planteamiento más refinado que se recoge en el precio, aunque incluye un equipo de serie superior que lo justifica.

La línea no destaca por su atractivo, pero tampoco desentona. El frontal está bien resuelto, con un parabrisas adelantado que afina la aerodinámica, unos faros modernos y un parachoques discreto, p

ero la parrilla, el rostro del coche, resulta anodina y no realza su carácter. El lateral es sencillo, integra bien el tercer cristal y disimula el riel de las puertas correderas. La zaga, muy sólida y con una luneta cuadrada que prima la visibilidad, lleva los sensores de aparcamiento en el parachoques y es la parte mejor resuelta.

El resultado es un monovolumen moderno y elegante, aunque sin una personalidad que destaque entre la monotonía estética de casi todos sus competidores.

Práctico y aparente por dentro

Al contrario que otros monovolú-menes grandes, el Carnival es 12 centímetros más corto que el anterior y tiene un tamaño más acorde con el tráfico y los garajes europeos. Mide 4,81 metros y es cuatro centímetros más ancho y 2,5 más alto que antes, con lo que ofrece una habitabilidad superior. La configuración de los asientos ha variado y las tres plazas de la última fila han pasado a la del centro. Pero no sigue la tendencia de moda en los modelos más modernos y los asientos no se ocultan bajo el piso. El Kia mantiene el sistema tradicional -las butacas se pliegan una a una y se pueden sacar-, una solución menos cómoda que no resta espacio y aumenta la capacidad de carga, muy justa si se ocupan todas las plazas.

Las siete butacas son individuales y las delanteras tienen apoyabrazos laterales. La segunda fila ofrece suficiente espacio para las piernas, y la tercera también, pero se va sentado bajo y es incómoda para adultos. En cambio, se han aprovechado bien los huecos y cuenta con una guantera doble, un cajón y dos posavasos retráctiles debajo del cambio, portagafas en el techo, bandeja plegable entre las plazas delanteras, repisas para botellas en las puertas...

El diseño interior y los acabados han mejorado, y crean un ambiente aparente y luminoso, con plásticos mullidos en tonos grises claros y una calidad general correcta. Además, las suspensiones permiten viajar con confort y está bien aislado, aunque tiene algún rumor aerodinámico.

Dos motores y tres acabados

El Carnival se vende con dos motores: 2.9 CRDi turbodiésel (185 CV) y 2.7 V6 de gasolina (189 CV). El primero lleva cambio manual de cinco marchas y se ofrece en tres acabados, todos muy completos. El EX I incluye ya seis airbags, ABS, ESP, climatizador trizona, sensores de lluvia, faros y aparcamiento, radio-CD y siete plazas. El EX II añade apertura eléctrica de las puertas laterales y del portón, asiento del conductor con reglajes eléctricos y navegador. Y el EX III, reservado a las versiones con cambio automático -de cuatro marchas en el 2.7 y de cinco en el diésel-, incluye tapicería de piel y asiento del copiloto con reglajes eléctricos.

Conclusión

El Carnival es un monovolumen grande con una buena relación entre precio, calidad y equipamiento. No destaca por fuera, pero ofrece un interior amplio con siete butacas individuales, un turbodiésel correcto y un comportamiento cómodo y seguro. Un familiar muy práctico con buenos precios.

SOLUCIONES CÓMODAS

El diseño interior del nuevo Carnival es convencional, pero tiene un aspecto aparente que no desmerece y cuida los detalles. Destaca la posición del cambio en la consola, muy a mano, y la doble guantera, que lleva la parte inferior dividida en dos niveles. Otro detalle práctico es la bandeja situada entre los asientos delanteros, que bascula hacia abajo y deja una zona de paso para atender a los más pequeños sin bajar del coche. Además, el acabado EX II incluye la regulación eléctrica de los asientos delanteros: se realiza pulsando un perfil de la butaca situado en la puerta, igual que en los Mercedes. La apertura de las puertas correderas también es eléctrica y se puede hacer con el mando a distancia o con un botón interior. La configuración interior es muy flexible. Los asientos de las dos filas traseras se regulan en longitud e inclinación de forma independiente, se pliegan y se pueden quitar. El acceso atrás es cómodo y la tercera fila ofrece suficiente altura para dos adultos, pero la banqueta queda demasiado baja y penaliza el confort en los viajes. El maletero es muy justo con siete plazas (214 litros), pero llega a 3.423 litros si se sacan las dos filas posteriores. La zaga, sólida y elegante, incluye un escalón encima del parachoques que facilita la carga.

YA NO ES EL MÁS BARATO

El acabado básico EX I del Carnival turbodiésel es más caro que algunos de sus rivales equivalentes, pero tiene a favor un equipo de serie muy completo, con seis airbags, ABS, ESP, climatizador trizona, sensores de lluvia, faros y aparcamiento...El Ssangyong Rodius básico cuesta casi 4.000 euros menos, pero ofrece una línea poco sugerente, prestaciones inferiores y viene menos equipado, con sólo dos airbags. El Ford S-Max es 600 euros más barato, acelera mejor y gasta menos, pero aunque incluye siete airbags, el ESP es opcional (650 euros) y equilibra la diferencia. Y el Voyager LX, que cuesta sólo 200 euros menos que el Kia, tiene cuatro airbags, no puede incluir el ESP y corre menos. El Renault Espace equivalente es 8.600 euros más caro. Aporta una calidad superior y viene bien equipado, pero la tercera fila de asientos es opcional (835 euros).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006

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