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Análisis:AL VOLANTE | PRUEBA

No parece tan potente

El nuevo Carnival es más compacto y manejable que el anterior, se aparca mejor en ciudad e incluye accesorios que facilitan el uso diario, como la apertura eléctrica de las puertas correderas y el portón, o los sensores traseros de aparcamiento. Por dentro está mejor acabado y cuenta con detalles sofisticados, como la regulación eléctrica de los asientos delanteros, que se hace pulsando una réplica de la butaca situada en la puerta, al igual que en Mercedes. Sólo falla en detalles sencillos que ofrecen hace tiempo otros rivales: el volante sólo se regula en distancia y el mando de apertura no va integrado en la llave. Pero en conjunto está bien resuelto y es un familiar funcional y completo.

Motor 2.9 turbodiésel de 185 CV

El motor 2.9 turbodiésel es una evolución del que montaba el anterior Carnival y ahora rinde 185 CV, 40 más. Incluye avances, como el raíl común de segunda generación y el turbo de geometría variable, pero mantiene el cambio manual de cinco marchas.

A priori es uno de los monovo-lúmenes diésel más potentes del mercado, pero en la práctica no confirma las cifras oficiales y ofrece unas prestaciones similares a las de otros modelos con 140 CV. Una de las claves es el cambio, porque casi todos sus rivales tienen seis marchas. También tarda en responder al acelerador, como si al turbo le costara reaccionar, y es perezoso al acelerar. Así, en ciudad hay que elegir siempre la marcha apropiada para no tener que reducir, aunque donde más se nota el retraso al acelerar es en los adelantamientos, y exige calcular bien la maniobra. Una vez lanzado, llanea bien en carretera y sólo exige reducir a cuarta en las subidas cuando se viaja muy cargado.

El motor tiene un tacto suave, es silencioso y no vibra nada. Y gasta poco para su peso y volumen: alrededor de ocho litros en conducción suave, sube a 11 si se estiran las marchas y sólo pasa de 12 en tráfico denso en ciudad.

Completo en seguridad

El nuevo Kia estrena unas suspensiones independientes derivadas de la berlina Magentis y tiene un comportamiento muy superior al modelo anterior. Se aprecia sobre todo en carreteras en buen estado y autopista, donde circula con aplomo, filtra bien las ondulaciones y obedece con precisión al volante mostrando unas reacciones nobles y seguras. Además es bastante cómodo, aunque tiene algún rumor aerodinámico que se nota más por la buena insonorización de la mecánica y la rodadura.

En zonas viradas acusa más los balanceos laterales y tiende a deslizar de delante, pero es muy previsible y no sorprende al conductor, aunque invita a moderar el ritmo para no penalizar el confort. En pisos en mal estado rebota más de la cuenta y deja sentir los baches en el volante. Por lo demás, frena aceptablemente sin que la carrocería oscile mucho hacia delante, e incluye ESP de serie, algo poco habitual en las marcas coreanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006