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Protesta de los vecinos de Bellcaire por el cierre de una cooperativa de 8.000 socios

Más de 500 vecinos de Bellcaire d'Urgell (Noguera) cortaron ayer durante media hora la carretera C-53 a su paso por esa localidad como protesta por el cierre cautelar de la cooperativa forrajera Transalfals, ordenado por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo de Lleida por exceso de ruidos. Los manifestantes, que estuvieron secundados por la mayoría de los 70 empleados de la empresa deshidratadora, consideran que el cierre temporal de la planta originará muchos problemas en el sector.

El litigio, que ha acabado con la intervención judicial, comenzó en 1998 cuando la cooperativa de segundo grado, que actualmente cuenta con 8.000 socios, construyó una nueva factoría cerca del casco urbano de Bellcaire d'Urgell. A partir de entonces, un grupo de 13 vecinos empezó a presentar protestas ante el Ayuntamiento y la dirección de la cooperativa por las molestias que ocasionaba la actividad de la fábrica. La empresa introdujo algunas medidas correctoras para paliar los ruidos, pero un informe elaborado la semana pasada por un perito judicial considera que son insuficientes.

El juez ha concluido dando la razón a los vecinos que presentaron un recurso contra el Ayuntamiento de Bellcaire por conceder la licencia ambiental a la empresa de transformación de forrajes. Estos vecinos tuvieron que realizar obras de insonorización en sus viviendas pero, a pesar de ello, aseguran que tampoco descansan por las noches. Los afectados consideran que el consistorio también es responsable de la situación por haber permitido que la empresa continuara sus actividades sabiendo que causaba molestias.

Mitigar el ruido

La fábrica en la que se transforma el forraje en alimento tiene una planta de cogeneración de electricidad que, a juicio de los vecinos próximos, es la causante de los ruidos. La cooperativa ha levantado un muro de paja frente a la planta y ha instalado silenciadores para mitigar el ruido, medidas que el juez ha considerado que no son suficientes.

Transalfals tenía previsto cerrar sus instalaciones de Bellcaire d'Urgell la pasada madrugada en cumplimiento de la orden judicial. De no hacerlo, sus directivos se exponen a una multa de 1.500 euros cada 15 días. La medida, de carácter temporal, llega en un momento crucial de la campaña de recolección de la alfalfa, y muchos productores tendrán que aplazar la siega o buscar otros compradores. Además de comportar importantes pérdidas económicas para los agricultores, el cierre afectará a 70 trabajadores, que podrían perder el empleo si se prolonga la situación.

La Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña lamentó los perjuicios que causará el cierre de la cooperativa y criticó la decisión judicial por no haber tenido en cuenta la inversión efectuada de más de 50.000 euros para mitigar los ruidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2006