Maragall compara el Estatuto con una nueva Constitución que "deja residual al Estado"

La ley, refrendada en las urnas el pasado 18 de junio, entró en vigor ayer

"A partir de hoy podemos afirmar que tenemos una nueva Constitución en Cataluña (...) la ley que siempre habíamos querido". El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, eligió ayer el pueblo más pequeño de Cataluña, Sant Jaume de Frontanyà, para celebrar la entrada en vigor del nuevo Estatuto de Autonomía. El presidente definió el texto como una nueva Constitución que permitirá a Cataluña "hacer lo que quiera", porque el Estado será ahora "prácticamente residual" en esta comunidad. "Somos" la región europea que "se parece más a un Estado".

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Tras más de dos años de tediosas negociaciones, el Estatuto catalán fue aprobado en las Cortes y refrendado en las urnas el 18 de junio. El Boletín Oficial del Estado lo publicó el 20 de julio y ayer entró legalmente en vigor, a la espera del recurso de inconstitucionalidad presentado por el Partido Popular. Maragall, que afronta ya los últimos meses al frente del Gobierno autónomo, quiso celebrar este acontecimiento desde el pueblo más pequeño de Cataluña, Sant Jaume de Frontanyà (Barcelona), de 31 habitantes, de los cuales solamente siete votaron a favor del texto en el referéndum.

En su discurso, pronunciado en la iglesia del pueblo y ante media docena de jóvenes independentistas que le abuchearon en algún momento, Pasqual Maragall describió el texto legal casi en términos soberanistas. "A partir de hoy podemos afirmar que tenemos una nueva Constitución en Cataluña, que tenemos una nueva ley, la ley que siempre habíamos querido. Una ley potente que nos otorga una gran capacidad de actuación en todos los campos. Hoy tenemos que empezar a desplegarla", empezó el presidente su alocución.

Para Maragall, a partir de ahora Cataluña "podrá hacer lo que quiera" pues aplicará, señaló, más del 80% del gasto público y porque se ha convertido, "entre todos los territorios de Europa que no son Estados, prácticamente [en] aquél que se parece más a un Estado". No olvidó tampoco algunas palabras de agradecimiento hacia el resto de España: "Tenemos una España amiga, que nos entiende, que nos ha aprobado un Estatuto fuerte, valiente, importante (...) en que el Estado queda prácticamente residual [en Cataluña]".

El presidente catalán alentó a desplegar el contenido del Estatuto, una tarea que quiere empezar a partir de septiembre con la creación de las comisiones bilaterales Estado-Generalitat de Cataluña, aunque se mostró reacio a desarrollarlo con un sinfín de leyes "porque entonces nos perdemos en una selva de letras", afirmó.

No obstante, Maragall aseguró que Cataluña se encuentra en condiciones de "hacer mucho más" no sólo en España sino en Europa, por ejemplo, junto a los territorios de su entorno mediterráneo, "una eurorregión de 14 o 15 millones de habitantes, que pueda opinar en esta Europa abierta". Por su parte, el consejero de Economía, Antoni Castells, advirtió al Gobierno de que Cataluña "estará vigilante para que el Estatuto se aplique en toda su plenitud".l

El presidente catalán, Pasqual Maragall, conversa con vecinos de Sant Jaume de Frontanyà.
El presidente catalán, Pasqual Maragall, conversa con vecinos de Sant Jaume de Frontanyà.RAMÓN VILALTA

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 09 de agosto de 2006.

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