Oleada de incendios en Galicia

La contaminación se triplica en Vigo tras seis días bajo el humo

El Ayuntamiento suspende las actividades lúdicas al aire libre mientras aumentan las hospitalizaciones por problemas respiratorios

El olor a bosque quemado, la incesable lluvia de cenizas y un humo espeso componen desde el viernes pasado el hábitat de Vigo, la localidad más poblada de Galicia. Los casi 300.000 habitantes de la ciudad no acaban de acostumbrarse a vivir en el interior de una nube de humo, mientras por la calle algunas gargantas se protegen con mascarillas, en las farmacias se dispara la venta de colirio y los servicios hospitalarios de urgencias se llenan de pacientes con problemas respiratorios.

La oleada de incendios en los montes que rodean la ciudad le ha dado al aire de Vigo un tono rojizo, incluso en días de leve tregua como el de ayer. Patios y terrazas se llenan de cenizas en pocas horas, y el tufo a incendio se agarra con fuerza a la ropa. El humo es tan denso que permite mirar directamente al sol, sin necesidad de protección: un disco anaranjado que apenas daña la vista.

Más de 40 personas han sido hospitalizadas desde el 31 de julio a causa de los incendios
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La contaminación del aire se ha triplicado en los últimos tres días, y el ayuntamiento de la ciudad, gobernado por el Partido Popular, ha publicado un bando en el que desaconseja realizar ejercicio físico al aire libre y recomienda a personas mayores, niños y asmáticos que eviten la exposición prolongada en ambientes exteriores.

En los servicios de urgencia de los centros hospitalarios de la ciudad los problemas respiratorios superan ya el 40% de los casos atendidos. La Conselleria de Sanidad informó ayer de que los hospitales de la provincia de Pontevedra han contabilizado más de 40 personas ingresadas a causa de los incendios desde el pasado 31 de julio, algunas de ellas tras participar en las labores de extinción. Tras las urgencias respiratorias, los problemas oculares, especialmente las conjuntivitis provocadas por el humo, constituyen la segunda afección más consultada en urgencias.

Pese al anticiclón que domina Galicia entera (con temperaturas que superan los 30 grados y vientos fuertes en la costa atlántica), el perfil de las islas Cíes, frente al mar de Vigo, no se divisa desde hace ya varios días. Al otro lado de la ría, los montes del Morrazo se adivinan o desaparecen alternativamente, según sople el viento o aparezcan nuevos fuegos, y el ambiente se parece más al de un borrascoso día del mes de enero que al del caluroso agosto. Sólo el voluntarismo mantiene pobladas las playas, donde las sombrillas, realmente, no sirven para nada.

El bando no es la única medida adoptada por el Ayuntamiento, que ayer canceló varias de las actividades lúdicas al aire libre de las fiestas de la ciudad, por recomendación de los departamentos de Medio Ambiente y Sanidad. El Gobierno municipal, que suspenderá una actividad deportiva prevista para el próximo sábado si para entonces no ha mejorado la situación, ha prohibido a las comisiones de fiestas de Vigo que lancen cualquier tipo de fuegos artificiales hasta nuevo aviso. Ya el martes, la alcaldesa, Corina Porro, suspendió en el último momento un espectáculo llamado Noche Mágica de Vigo, en el que debía actuar el grupo Celtas Cortos y que se iba a cerrar con un nada apropiado festival de fuegos artificiales sincronizados: una ironía demasiado cruel para lo que está viviendo Galicia.

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