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Reportaje:URBANISMO

Los diques de Venecia se quedan sin presupuesto

Un agujero de 115.000 millones de euros paraliza importantes obras públicas en Italia

Un agujero de 115.000 millones de euros en las finanzas públicas, dejado en herencia por el anterior Gobierno de Silvio Berlusconi, podría paralizar unos 19 proyectos de grandes infraestructuras en el territorio italiano, entre ellos el del Mose, el sistema de barreras que salvaría la ciudad de Venecia de su inexorable hundimiento.

El ministro de Economía, Tommaso Padoa Schioppa, denunció la semana pasada, a través de un informe, un aumento del 38% de los costes de las obras, según las primeras estimaciones del Comité para la Programación Económica (Cipe) en 2001 y su última actualización en abril pasado, y la falta de un paralelo ajuste de los recursos financieros.

"Es una situación muy alarmante", dijo Padoa Schioppa con ocasión de la presentación del informe, "el documento que hemos presentado habla por sí solo, mejor dicho, llora por sí solos". Al término de la última conferencia de prensa del Consejo de Ministros, antes de las vacaciones de verano, el jefe de Gobierno, Romano Prodi, no quiso comentar esos datos. "Todo comentario por mi parte sería superfluo", dijo.

El Mose (término que corresponde a las siglas de modulo experimental electromecánico) es una de las obras de ingeniería más ambiciosa de Europa. Se trata de un sistema de diques que permitiría cerrar la laguna de Venecia al mar y protegerla de las inundaciones que afectan de continuo la ciudad de las 118 islas. La infraestructura consiste en 72 compuertas hundidas en el fondo del mar que emergen cuando el nivel del agua sube un metro (lo que ocurre en Venecia siete veces al año) y cuyo objetivo es evitar que el salitre corroa los pilares de la ciudad y acelere su decadencia. En el siglo pasado, la ciudad se hundió unos 24 centímetros.

El proyecto formaba parte de la llamada ley objetivo, impulsada por el ex ministro de las Infraestructuras Pietro Lunardi, y era la joya de Silvio Berlusconi, quien se quería asegurar el mérito de la salvación definitiva de la ciudad. Una obra faraónica, con la que el ex primer ministro se lucía frente al mundo entero.

El actual Ejecutivo decidió hacer un recuento de las obras más urgentes y de las disponibilidades económicas. Una suerte de Operación Verdad, como la definió el actual secretario de Infraestructuras, Antonio di Pietro, para quien "en todos estos años no se ha hecho más que crear ilusiones y hacer daño al país".

Sin embargo, no está claro que todas las obras se hagan. Se terminarán las que ya han sido empezadas, pero tampoco todas. Así que el futuro del Mose, una infraestructura que vale 4.300 millones de euros y estaba prevista para el 2011, es ahora más incierto que nunca.

La idea de cerrar los pasillos que conectan la laguna con el mar surgió tras las desastrosas inundaciones de 1966. Pero, desde entonces, la opinión pública está dividida entre quienes ven en ella la posibilidad de salvar Venecia para siempre y quienes se oponen alegando que se trata de una obra excesivamente cara, pensada para enriquecer a los constructores y destinada a causar graves daños económicos y ecológicos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de agosto de 2006