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BIT SOBRE BIT

Artistas de salvapantallas crean mundos virtuales

Los protectores de pantallas (screensavers) se han desarrollado paralelamente a los monitores de ordenador como defensa de los mismos, ya que mantener una imagen fija durante mucho tiempo puede resultar dañino. Nuestras pantallas exhiben imágenes de todo tipo, a menudo en continua evolución, que se han convertido ya en un signo de identidad del usuario y en un ámbito de búsqueda artística.

Uno de los primeros salvapantallas concebido como obra de arte fue The Thief de Francis Alÿs, producido en 1999. The Thief consiste en una especie de inquietante ventana, que funciona de interfaz hacia lo desconocido; una pantalla blanca sobre fondo oscuro donde se repite incesantemente una secuencia en la que un misterioso ladrón (the thief) se introduce virtualmente en el espacio privado del espectador. NetSleeping es un salvapantallas del artista francés Gregory Chatonsky que ironiza sobre el propio concepto de reposo del ordenador. NetSleeping hace referencia al binomio sueño-sueños, proponiendo imágenes de personas dormidas, cuyas siluetas emergen lentamente de una pantalla sumida en la oscuridad. Las imágenes, que son enviadas por los propios usuarios del proyecto, se desvanecen y aparecen, reforzando la atmósfera onírica de la obra.

Inspirado en la vida artificial, The Bank of Time de Richard Wright, utiliza los tiempos muertos del ordenador para crear un mundo virtual poblado de plantas en crecimiento, que progresivamente van llenando el espacio visual de la pantalla. Más tiempo el salvapantallas permanece activo, más crecen las plantas y en el sitio hay una clasificación de los usuarios más productivos que, en este caso, son los que tienen el ordenador más tiempo en pausa.

Entre las obras más recientes destaca The Endless Forest de la pareja Auriea Harvey y Michaël Samyn, más conocidos como Entropy8zuper. Se trata de un salvapantallas social, un espacio virtual abierto a todos, donde los usuarios que descargan el programa eligen una nueva identidad, convirtiéndose en jóvenes ciervos, que viven en un mundo encantado entre bosques y prados misteriosos. Cuando el ordenador entra en pausa, se activa la aplicación que arrastra el joven ciervo a este mágico entorno donde no hay reglas. Aunque todos disponen de un apodo para reconocerse, tan sólo pueden relacionarse con los sonidos de los venados. Mientras el ordenador descansa, el avatar totémico de su propietario se lanzará al descubrimiento de un universo idílico, que evoca la Tierra antes de la llegada del hombre... y de las tecnologías.

www.diacenter.org/alys

http://incident.net/works/netsleeping

www.theBankofTime.com

www.tale-of-tales.com/TheEndlessForest

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de agosto de 2006