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Agentes del cambio social

"En el mundo el empleo en el sector social está creciendo 2,5 veces más que el del sector de los negocios. Hay una fuga de talento del sector empresarial al sector social. La razón de este fenómeno es elemental: se busca un sentido al trabajo", dice con pasión. Su diagnóstico, claro y certero, está basado en horas de experiencia y dedicación. María Zapata, 34 años, nacida en Madrid, ciudadana del mundo, medio barcelonesa por afinidad profesional, titulada en empresariales, no hace otra cosa que buscar -y encontrar- esos talentos que desean servir a la comunidad.

Tras vivir en Londres y en México como alta ejecutiva de la transnacional General Electric, desde 2003 es directora de Ashoka-España, una organización non profit fundada en Estados Unidos en 1980 para encontrar lo que llaman emprendedores sociales, verdaderos agentes del cambio social, nada menos. Un prototipo humano novedoso y alejado de estereotipos convencionales: buscan el trabajo eficaz en favor del bienestar social, no la notoriedad. Si ella se presta hoy a esta aparición en la prensa -la primera en España tras tres intensos años de trabajo oculto- es porque pronto, en septiembre, se verá el fruto de este trabajo, realizado en colaboración con la Fundació Un Sol Mon: una docena de españoles -dispuestos a cambiar la sociedad a mejor- han pasado, por primera vez, por un proceso de selección rigurosísimo y sus proyectos socialmente innovadores se darán a conocer públicamente.

"Sólo una de cada diez millones de personas dispone de las condiciones idóneas del emprendedor social. Ellos ven claro un problema y sus condicionantes, saben cómo hay que resolverlo y tienen el carácter adecuado para lograrlo. Han percibido que algo no funciona, han observado como solucionarlo y se han puesto a hacerlo. Nosotros no apoyamos ideas sino proyectos: ideas que ya han aterrizado y que pueden servir de modelo. Es importante la innovación: sólo el cambio soluciona el problema. No apoyamos idealistas sino transformadores...". Un prototipo humano que es mezcla de pensador, de artista, de trabajador y de organizador. Como dice Bill Drayton -un notable ejemplar de la generación progre de Estados Unidos y fundador de Ashoka- "el artista comunica el problema, el gerente lo resuelve, el trabajador social le da respuesta localmente, y el emprendedor lo soluciona a gran escala: crea un modelo y extiende la solución".

El resultado de esta iniciativa hoy son 1.700 emprendedores trabajando en 60 países por el bienestar público. ¿Dirigentes del futuro? "El mundo ya tiene bastantes líderes públicos poco fiables. Ashoka no desea agregar otros a la lista", proclama esta organización, empeñada "en llegar a personas que provienen de sectores poco representados en posiciones de liderazgo" y en evitar "aquellos que actúan supeditados a un marco ideológico (porque) no tienen la capacidad de escuchar y de generar cambios realistas verdaderamente innovadores". Ejemplos: una iniciativa para incorporar a la sociedad brasileña los niños de la calle; una acción tailandesa para resolver el problema de la vivienda en áreas muy pobres mediante desarrollo comercial; un programa que ha salvado 12 millones de acres de la selva amazónica; un plan de educación básica que ha aumentado un 45% la matriculación en las escuelas de Bangladesh... "No hacemos caridad ni la fomentamos", dice María, "ayudamos a transformar actitudes y hábitos para hacer que cada grupo sepa ayudarse a sí mismo". ¿Demasiado bonito para ser cierto o una experiencia real de un futuro posible?

"La crisis de los 30 años me dio a los 28. ¿Qué estoy haciendo con mi trabajo y con mi vida? me preguntaba. Mi gran frustración ha sido no tener una vocación clara: estudié empresariales como comodín y huyendo del paro", cuenta. Hija de notario y de microbióloga, a los 22 años decidió irse a Londres y trabajó duro en G. E. hasta convertirse en experta en ingeniería de procesos. Su promoción laboral -"tuve la suerte de ser mujer e hispana"- la llevó a México y allí le dio esa crisis que acabó cuando, tras un programa piloto para el sector social apoyado por su empresa, conoció Ashoka y su búsqueda de empredendores sociales. Durante un año consolidó su decisión hasta que propuso a Ashoka instalarse en España: "Desde 2003 he pasado los años más duros de mi vida tratando de materializar este proyecto. Hoy sé que en España hay mucha más gente de lo que parece haciendo cosas muy interesantes en silencio. Ésta es una sociedad en la que el éxito aún está penalizado, pero ya empieza a saberse que el Estado no es Papá Noel". Y una nueva generación, la suya, se abre paso insistentemente.

m.riviere17@yahoo.es

PERFIL

34 años, nacida en Madrid, ciudadana de 34 años y ciudadana del mundo, barcelonesa por afinidad profesional, es directora en España de una organización filantrópica internacional, Ashoka, que se dedica a descubrir emprendedores sociales. Este prototipo humano "no estará satisfecho dando un pescado o enseñando a pescar, sino que no para hasta haber revolucionado la industria pesquera", según palabras del fundador Bill Drayton y que ella ha hecho suyas

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de julio de 2006.

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