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La mayor tragedia de metro en España

Burriel centra el debate en el ámbito político y acusa al PP de dejar que el metro se degrade

El ex consejero recuerda a los populares que los ciudadanos no perdonan que se les engañe

Eugenio Burriel, ex consejero socialista de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes entre 1990 y 1995, dio ayer un giro a la comisión parlamentaria de investigación del accidente del metro: dejó de lado las cuestiones técnicas para centrar el debate en el ámbito político con una intervención que suscitó la perplejidad de los diputados populares. Al contraponer "dos formas de interesarse por lo público", Burriel, usuario habitual del metro, puso en evidencia a los actuales gestores de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y acusó al PP de permitir la degradación del metro. El consejero Rafael Blasco y Vicente Contreras, directivo de FGV, mantuvieron la línea de descargar la responsabilidad del accidente en el maquinista.

El alcalde de Torrent, Josep Bresó, dice que la verdad es "la víctima número 44"

La intervención de Burriel, que abrió la segunda jornada de comparecencias en las Cortes, causó estupor entre los diputados populares, que vieron cómo la iniciativa de llamarle a declarar, con el objetivo, según Burriel, de "quitarse el problema de encima", se les volvía en contra. Desde su triple condición de ex consejero, de secretario de Territorio de la ejecutiva nacional del PSPV y de usuario habitual del metro, Burriel hizo un discurso político en el que contrapuso "dos formas de interesarse por lo público, dos formas de hacer las cosas, dos clases de prioridades". Las del PP, dijo, no son las mismas que las de los socialistas. "No es extraño que ustedes vean el metro como algo que se puede ir degradando, ustedes no creen en lo público", dijo el ex consejero.

Tras recordar que el PP "lleva 11 años gobernando", Burriel afirmó que los ciudadanos "perdonan muchas cosas, pero lo que no perdonan es que se les quiera tomar el pelo". Reivindicó el "impulso enorme a la modernización para crear una red de metro" del Consell socialista y añadió: "Nosotros, hace 15 años, hicimos lo que tocaba, con las exigencias del momento, no sé si desde entonces se ha hecho lo mismo A nosotros el accidente no nos pasó". Aseguró que el PP "se ha equivocado y no ha adoptado las medidas necesarias" para mantener la red y recordó que los socialistas encargaban los trenes cuando proyectaban las nuevas líneas, mientras que ahora los populares abren nuevos trayectos sin nuevos trenes. Eso obliga a destinar a las nuevas líneas unidades de otros trayectos, lo que se traduce en reducción de frecuencias de paso o a comprarlas o alquilarlas a toda prisa. "Los vagones que ahora están viejos, entonces eran nuevos", dijo Burriel.

"He ido viendo y viviendo el proceso de degradación del metro", un medio de transporte que usan las "clases populares", dijo Burriel, que dio varios detalles del deterioro de la red, las estaciones y los trenes. "Eso es lo que se ve; ¿qué será lo que no se ve?", se preguntó. "No es extraño que [el metro] no haya sido la prioridad" del PP, dijo Burriel, quien añadió que la línea 1 no ha mejorado ni en frecuencia, ni en material, ni en seguridad y eso "eso obedece a una decisión política". El ex consejero aseguró que si el accidente se hubiera producido cuando él era consejero, habría dimitido.

El portavoz del PP, Serafín Castellano, acusó a Burriel de haber estado "a la defensiva" en vez de responder a sus preguntas.

"Burriel tuvo muchas ocasiones para dimitir, dada su incompetencia manifiesta", dijo Rafael Blasco, ahora consejero de Sanidad con el PP y responsable de Obras Públicas en los años ochenta en el Consell socialista. Blasco se apuntó a la tesis oficial que descarga la responsabilidad en el maquinista: "Todas las pruebas hasta ahora demuestran que la causa del accidente fue el exceso de velocidad y por tanto estamos ante un error humano".

También Vicente Contreras, director adjunto de explotación de FGV, a cuyo cuadro directivo pertenece desde 1987, se mantuvo fiel a la línea oficial: la línea 1 no es un metro, sino de cercanías y el accidente se produjo por la excesiva velocidad del tren. Contreras dijo que la curva en la que se produjo el accidente no se puede considerar un "punto negro" pues hasta el 3 de julio "nunca ha pasado nada" allí. Negó que los maquinistas estén sometidos a presión para cumplir los horarios y aseguró que no existe ningún sistema seguro al 100%. El socialista Andrés Perelló le preguntó si podía afirmar "que nunca más pasará un tren a 80 kilómetros por hora por esa curva". Pero Contreras contestó que no estaba en condiciones de asegurarlo.

Por la tarde, el alcalde socialista de Torrent, una de las localidades más golpeadas por la tragedia, que compareció a petición del PP, dijo que no confía en la comisión -"no creo que vaya a servir para nada", afirmó- y aseguró que hubiera cedido su puesto a cualquiera de las otras personas planteadas por la oposición que podrían haber aportado una "versión distinta a la verdad oficial" que se está "fabricando". La verdad "es la víctima número 44" del siniestro, dijo.

"No sé a qué viene tanto veto y tanta prisa; no sé por qué estamos corriendo tanto porque los muertos ya descansan en su sitio y los familiares siguen amargos por el dolor", dijo Bresó, "jamás entenderé las razones para acortar de manera tan grosera" los plazos de la comisión, que no está "aportando demasiadas cosas para que ese dolor y esa amargura no se torne en indignación". El alcalde de Benaguasil, Joaquín Segarra, del PP, dijo que confía en la línea 1 y que nadie en su pueblo duda de su seguridad.

Manuel Benegas, del ente administrador de infraestructuras ferroviarias (Adif) de Fomento, dijo que la seguridad no depende sólo de la técnica de frenado, sino que influyen las normas, las personas, las instalaciones y el material. Afirmó que "a toro pasado" se puede decir que el accidente se podría haber evitado y consideró que la velocidad "no tiene por qué producir inevitablemente" un descarrilamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de julio de 2006