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Reportaje:

Crear arte con instrucciones de uso

Directores de museos y artistas analizan la decisión de Richard Serra de reponer para el Reina Sofía la escultura perdida como una práctica habitual en las obras contemporáneas

La intención de Marcel Duchamp de exponer en 1917 en una galería de Nueva York un urinario de porcelana blanca como una obra de arte desató una de las mayores polémicas de la historia del arte. Con la pieza Fuente, firmada con el seudónimo de R. Mutt, quiso romper las formas tradicionales del arte, la pintura y la escultura, y las barreras entre el original, la copia y los objetos industriales para desacralizar la obra artística.

La decisión de Richard Serra de reponer la escultura perdida del Museo Nacional Reina Sofía, con la fabricación de las mismas planchas de acero cortén, es una práctica habitual en el arte actual, sobre todo desde los movimientos conceptual y minimal de los años cincuenta y sesenta. La obra original tiene el mismo valor artístico si sale de las manos del artista o se hace a distancia con unas instrucciones de uso.

Borja-Villel: "La solución es generosa para solucionar una chapuza de cuidado"

Arroyo: "Un artista de su importancia no podía consentir la situación actual de su escultura"

El director del Macba, Manuel Borja-Villel, se mueve entre una colección hecha con piezas realizadas por los artistas, por sus ayudantes mediante unas instrucciones artísticas y técnicas precisas o en procesos de fabricación. Señala que a los museos les vienen bien estas instrucciones en el mantenimiento y conservación de materiales, como plásticos o materias orgánicas, que se van destruyendo con el tiempo. "La solución de Serra me parece bien y es generosa, también para solucionar una chapuza de cuidado".

"Hay obras que son perfectamente reproducibles, con unas instrucciones muy claras, como sucede con Serra o Sol LeWitt. La idea no es sólo una idea o un concepto, el pensamiento es físico y se puede ejecutar con un sistema de producción", declara Borja-Villel. "No podemos conservar la obra como si fuera un cadáver. No somos valientes para no fetichizar el objeto original. En el arte actual es normal el carácter teatral, en el sentido de que los artistas hacen un pretexto y después se ejecuta la obra".

El pintor figurativo Eduardo Arroyo, que trabaja con pinceladas únicas, cita a Duchamp para afirmar que los museos están llenos de obras virtuales. "Lo que ha hecho Serra es lo más sensato y un artista de su importancia no podía consentir la situación actual de su escultura. El aspecto de los artistas virtuales y de los museos con colecciones virtuales y no de objetos auténticos no me preocupa, está en el hilo del tiempo. La producción seriada se ha hecho toda la vida y es una tradición. El tipo de arte que no existe es una moda, un fenómeno ante el desprestigio de la pintura como pintura. Es la herencia de Duchamp. Es que pintar es fastidioso".

El escultor Miquel Navarro, que tiene una pieza en los jardines del Museo de Bellas Artes de Bilbao, junto a otras esculturas de Serra (se acaba de incorporar New Union, de 2003, dos planchas curvas de 40 toneladas que presentó en la primera bienal de Sevilla), Chillida y Kapoor, depositadas por coleccionistas privados, también defiende la postura de Serra. "No se desvirtúa el original porque se haga una copia, con la aprobación del autor. Es una decisión personal que afecta a su creatividad. Una escultura en un espacio interior o exterior se define por la decisión de su tamaño, que va a estar en relación con lo demás, y soy yo el que se arriesga".

Navarro realiza las piezas a gran tamaño y las construye a tamaño menor, que no considera maquetas, para pasar sus formas geométricas a planos para su construcción.

En un proceso parecido, la fundición alemana que trabaja con Serra recibirá por correo electrónico los planos y las instrucciones para cortar los dos bloques de 148,5 x 500 x 24 centímetros y otros dos de 148,5 x 148,5 x 24 centímetros para formar de nuevo la escultura Equal-Parallel / Guernica-Bengasi y exhibirla en 2008 en la colección del Reina Sofía.

Las esculturas de Balkenhol y Alvargonzález que están en el exterior del CAC de Málaga están hechas con instrucciones de su creador, según su director, Fernando Francés, que las considera "totalmente originales". Señala que a final de año prepara una exposición de Julian Opie con figuras y textos en vinilo que se reproducen de un sistema informático.

El director del Musac de León, Rafael Doctor, señala que el arte actual se aleja del componente más romántico de la manufactura para realizar reproducciones bajo la voluntad del artista. Pone el caso del artista Dave Muller, a quien el museo ha comprado "una idea", un mural de 12 metros sobre la historia de la música, que lo pueden reproducir a través de un plano.

Una pieza mental

El galerista Norberto Dotor (Fúcares, en Madrid y Almagro) considera la obra de arte como "una pieza mental, conceptual", por lo que aplaude la decisión de Serra. "Me parece perfecto lo que ha hecho por una escultura suya que se ha perdido su localización, de una forma muy sospechosa, y que no es una buena imagen para el arte español. Las obras o las fotos se pueden reproducir de nuevo si se han deteriorado, y en este caso, con todos los datos que tiene el artista y el plan de la obra. Es la evolución del arte y la sociedad, mientras los artistas controlen el proceso. Un caso distinto es si se estropea un cuadro de Velázquez". Pone los casos de Robert Barry, Chistopher Wool o Ignasi Aballí, que trabajan con textos en las paredes, que se pueden pegar o proyectar y que llegan a la galería por correo electrónico, con las instrucciones del artista. La instalación del suizo Thomas Hirschhorn, que se presenta ahora en el Espacio de Arte Contemporáneo de Almagro, sobre el tema de las guerras, se ha realizado con los materiales que han indicado el artista y su asistente.

El mercado del arte, en la época de la reproducción mecánica, considera obras originales hasta cinco o seis copias, y edición múltiple a partir de nueve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de julio de 2006

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