Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las aguas andaluzas reciben a 2.500 tripulantes, que viajan en 61 embarcaciones de distintas nacionalidades

Con especial cariño, se aguarda en Cádiz la llegada del Juan Sebastián Elcano, buque escuela de la Armada española e hijo siempre bien recibido en los muelles gaditanos. Es el de mayor eslora que atracará en puerto, con 112 metros.

Pero no es el más antiguo, condición que se le reserva al Alexander Von Humbolt, buque alemán que se botó en 1906. Este viaje le está sirviendo para conmemorar por todo lo alto su primer centenario.

Otro barco muy esperado es la fragata italiana de tres mástiles Americo Vespucci, de 100 metros de eslora y 52 de altura sobre la línea flotación. Este buque escuela ha sido, en anteriores ediciones de la regata en Cádiz en 1992 y en 2000, uno de los más visitados. Poder subir a las cubiertas de los veleros internacionales y adentrarse en sus estancias y camarotes es uno de los principales atractivos de esta concentración de barcos.

En el puerto gaditano se podrán visitar también el Stavros's Niarchos y el Lord Nelson, de Reino Unido; el Chirstian Radich, de Noruega; el Mir, de Rusia; o el Capitán Miranda, de Uruguay.

Pertenecen a la clase A, aquellos navíos que poseen una eslora mayor de 40 metros, aunque en la regata también participan veleros más pequeños hasta sumar un total de 61 barcos, en los que viajan un total de 2.500 tripulantes.

La Gran Regata está organizada por la Sail Trainining Interntcional, candidata este año a los premios Nobel de la Paz, por fomentar el espíritu de concordia y solidaridad entre países a través de esta competición deportiva.

Entre los viajeros, hay algunos gaditanos, como Salvador Celada, del servicio de vídeo de la Diputación de Cádiz, que se ha enrolado en el velero holandés Eendracht, para recoger imágenes que servirán para la serie de televisión El mar de la libertad.

Este buque aceleró ayer su llegada al puerto gaditano por trágicos motivos, ya que hubo que trasladar a una tripulante a tierra con urgencia por el repentino fallecimiento de su hermano en un accidente.

Según relató Celada, quien tomó el barco en Lisboa, la anterior parada, Cádiz ha ganado a la capital portuguesa en engalanamiento y entrega de la ciudad a la fiesta del mar.

De la experiencia destaca la colaboración entre todos y el buen ambiente. No en vano la traducción del nombre del velero es trabajo en equipo.

Los barcos arribarán a muelle a partir del mediodía de hoy. Las velas se cruzarán en la bahía gaditana en un espectáculo único que los organizadores esperan que sea fotografiado por cientos de miles de visitantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2006