Las cajas sevillanas planean abrir tras la fusión 100 oficinas, con Málaga como zona prioritaria

El proyecto se centrará hasta 2011 en ampliar la cobertura de la nueva entidad en Andalucía

El trabajo de las comisiones técnicas que constituyeron el año pasado El Monte y Caja San Fernando para elaborar su proyecto de fusión empieza a dar frutos. Los consejeros de las dos cajas con sede social en Sevilla conocen ya el programa estratégico diseñado para guiar los primeros pasos de la nueva entidad. El programa prevé que, tras la fusión a principios de 2007, la caja mantenga un moderado ritmo de expansión geográfica con la apertura de un centenar de oficinas en cuatro años. Andalucía oriental, "y en especial Málaga", será el mercado prioritario en esta expansión.

Hasta hace unos pocos años, una fusión como la que afrontan El Monte y Caja San Fernando empezaba de forma obligada por el cierre de oficinas y la negociación laboral para reacomodar a la plantilla. Pero el enorme crecimiento del negocio inmobiliario ha cambiado ese punto de partida. La for-malización de hipotecas y, en menor medida, la captación de los ahorros de los inmigrantes, son el combustible de los excelentes resultados del sector, y bancos y cajas se ha lanzado a abrir oficinas sin parar para ganar cuota de mercado. De tal modo, que España dobla ya la media europea de oficinas por habitante mientras el Banco de España advierte sin éxito de los riesgos de una expansión desaforada.

El proyecto de las cajas sevillanas tiene, además, la ventaja de llevar muchos años en marcha. En el intento frustrado de 2001, un informe solicitado por El Monte y San Fernando consideraba que sólo era necesario el cierre de 33 de las 700 oficinas que sumaban entonces las dos cajas. Pero, además, en este lustro, las direcciones de ambas entidades han consensuado la apertura de nuevas oficinas para evitar duplicidades en su mercado tradicional: Sevilla (378 oficinas), Cádiz (151) y Huelva (131) concentran más del 80% de su red comercial.

Liderazgo regional

Los documentos del proyecto de fusión que ya conocen los consejeros de ambas entidades no incluyen aún una estimación de cierre de oficinas, aunque al retomar el proceso el año pasado los presidentes de las dos cajas ya adelantaron que afectará a muy pocas de las 812 sucursales que suman ahora El Monte y San Fernando. Pero en el "programa estratégico de la nueva entidad", ya terminado, sí se propone que la caja fusionada inicie desde su arranque, previsto para 2007, un plan de expansión "fuera de sus mercados originales".

El programa estratégico elaborado por la dirección de ambas cajas plantea en los primeros cuatro años la apertura de un centenar de oficinas (como mínimo se prevén 50 sucursales más) hacia zonas de "menor saturación bancaria", "un nivel de renta relativa considerable" y con las que la cultura empresarial de la nueva caja tenga "mayor afinidad". El análisis de estos criterios en el informe deja una conclusión clara: Málaga, mercado básico de Unicaja (la primera caja andaluza), debe ser el mercado prioritario en la "primera fase" de expansión de la nueva entidad.

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Ese plan de expansión prevé que, en los cuatro primeros años sólo un 20% de las oficinas se abran en el mercado tradicional (Sevilla, Huelva y Cádiz) de El Monte y San Fernando. El otro 80% se repartirá entre otras comunidades y "zonas del resto de Andalucía, en especial Málaga".

El primer objetivo es "completar la cobertura en el ámbito regional" para lograr una "posición preeminente como entidad de referencia en Andalucía". Pero casi la mitad de las nuevas sucursales servirán para acometer "una expansión gradual al resto del territorio nacional", un camino que hasta ahora había explorado El Monte en solitario (San Fernando sólo tiene 4 oficinas fuera de Andalucía por 20 de El Monte). En este caso, el programa estratégico considera prioritarios los mercados de Extremadura "dada la mayor afinidad de la marca" y "Madrid, Barcelona y Valencia, dado el potencial de su negocio bancario".

En cualquier caso, el programa estratégico sí tiene en cuenta que las cajas sevillanas dedicarán mucho esfuerzo en los primeros años a integrar la forma de trabajar de ambas entidades. Una digestión que explica que el ritmo de apertura propuesto (20-25 oficinas al año) sea moderado si se compara con la suma de oficinas que han abierto por separado El Monte y San Fernando en los últimos años. O, más aún, si se analizan las decisiones de las grandes del sector.

Octava caja española

El informe constata que la suma de créditos y depósitos de clientes de El Monte y San Fernando situarían ya a la nueva entidad como la octava caja española, justo por encima de Unicaja. Pero la red comercial de la nueva caja estaría aún bastante alejada de la de la entidad malagueña, que ha superado ya las 860 oficinas y prevé alcanzar el millar de sucursales en 2009, con un ritmo de apertura de 40 oficinas al año. La caja fusionada sí superaría a la red de La Caixa en Andalucía (600 sucursales), la segunda entidad con mayor presencia en la comunidad.

La política de expansión de Unicaja está en línea con la apuesta del resto de las grandes cajas españolas. Con La Caixa a la cabeza (5.000 oficinas y 300 aperturas previstas este año), sólo Caixa Galicia, la séptima entidad española, tendría una red comercial inferior a las cajas sevillanas, aunque con cerca del 40% instaladas fuera de Galicia. Caja Madrid supera con holgura las 2.000 oficinas y Caixa Catalunya, las valencianas CAM y Bancaja o la aragonesa Ibercaja han alcanzado ya las 1.000 oficinas, con notable implantación en todo el territorio español.

Luis Navarrete, Jose Antonio Griñán y Antonio Pulido, en una reunión a principio de mes en Sevilla.
Luis Navarrete, Jose Antonio Griñán y Antonio Pulido, en una reunión a principio de mes en Sevilla.PÉREZ CABO

Más productividad y nuevos negocios

El programa estratégico para la fusión de las cajas sevillanas considera que la nueva entidad nacerá con "unas marcadas fortalezas competitivas", entre las que cita la "fidelidad" a la marca de su base de clientes, la buena posición en el mercado hipotecario de Huelva, Sevilla y Cádiz, el notable nivel de financiación a instituciones locales o sus tasas de crecimiento, por encima de la media de las cajas. El documento también realiza varias propuestas de gestión interna para facilitar la integración de ambas cajas.

Pero a lo que más atención presta el programa estratégico es a las "nuevas oportunidades" que traerá la caja fusionada "por disponer de una mayor escala y capacidad competitiva" o por generalizar "mejores prácticas" de una de las cajas. El informe considera que la "principal prioridad estratégica es la consecución de unos niveles de productividad" similares al resto de grandes cajas españolas. De hecho, según este análisis, la productividad de la caja fusionada estaría ahora un 25% por debajo del promedio de las diez primeras cajas españolas. Para reducir esa diferencia de productividad el programa plantea aprovechar que se pasaría de dos plantillas de unos 2.000 empleados a una de 4.000 trabajadores para "rebajar el peso de los servicios centrales" y "aumentar la capacidad de ventas del personal" en las oficinas. Las cajas quieren derivar más gestiones a los canales automáticos (cajeros, Internet, banca telefónica) para que los empleados se dediquen más a tareas comerciales.

El programa también considera que el aumento de dimensión le permitirá competir mejor en nuevas líneas de negocio, como la banca para grandes clientes, la banca de empresas o los fondos de inversión y pensiones.

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