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COLUMNA

El día de la marmota

"¡Buenos días malagueños!". Suena la radio despertador y parece que empieza un nuevo día. Pero a medida que el locutor desgrana las últimas noticias de esta mañana de verano en la ciudad, no he podido evitar acordarme del día de la marmota. Una tradición que celebran los habitantes de Pensilvania en la que los granjeros predicen el tiempo según cómo actúe una marmota a la que sacan de la madriguera en la que hiberna. Si el día es soleado, el animalito ve su sombra y se asusta, por lo que huye de nuevo a su cueva para dormir otras seis semanas. En cambio si está nublado, la marmota sale de su escondrijo y los vecinos dan por inaugurada la primavera. En 1993 este acontecimiento se conoció en el mundo entero por la película Atrapado en el tiempo. Se trataba de la historia de un presentador de televisión que acudía a esta localidad a cubrir la noticia de este animal capaz de predecir la meteorología. El personaje, sin embargo, se ve encerrado en un círculo interminable: cada mañana se levanta y despierta en el mismo día. "¡Buenos días excursionistas, hoy es el día de la marmota!"", sonaba cada día en la radio despertador.

La revisión del PGOU de Málaga, que aprobó el día otro el gobierno del PP, es una noticia atrapada en el tiempo. "¡Buenos días malagueños, vamos a convertir a Málaga en una gran metrópoli, la ciudad va a pasar de ser una ciudad grande a una gran ciudad!", decía el locutor el día de la marmota malagueña de hace 15 años. Entonces se anunciaba que Málaga se expandiría por la zona llamada de Teatinos, donde se levantaría un barrio residencial lleno de equipamientos junto a la Universidad. El PGOU reservaba los suelos para el nuevo auditorio de Málaga (tan nuevo que, hoy, quince años después sigue sin existir). También se anunciaba la segunda ronda de circunvalación, el encauzamiento del río Guadalmedina, que separa la ciudad en dos partes, y la ampliación del aeropuerto. "¡Málaga se prepara para saltar la ronda de circunvalación!", aventuraba con ímpetu el locutor, "¡ y hay grandes reservas de suelo para levantar viviendas de protección oficial¡", lanzaba a los cuatro vientos como el gran reto para detener la subida del precio de la vivienda.

"¡Buenos días malagueños, el nuevo PGOU apuesta por una arquitectura de calidad para convertir a Málaga en una de las primeras ciudades europeas!", ha vuelto a decir el locutor el día de la marmota malagueña pero sólo hace una semana. Otra vez la revisión del PGOU reserva importantes cantidades de suelo para las VPO, y así evitar como siempre que el precio de la vivienda siga subiendo como nunca. El eterno plan pendiente del Guadalmedina se aparca hasta la próxima década. Como en el caso del plan del puerto de Málaga precisa todavía de otros diez añitos más de discusiones. De nuevo el salto de la ronda será ya factible. Como gran novedad el locutor anuncia medio millar de chalés por encima de la circunvalación. Como si por encima de la circunvalación no se hubieran levantado ya un número aún mayor de chalés que los anunciados ahora como los primeros.

Cuando el pasado martes el Ayuntamiento malagueño anunciaba la revisión del PGOU el día era soleado. Como marmotas, los malagueños salieron a la calle y vieron su propia sombra. Se asustaron y huyeron de nuevo a sus casas para dormir otros diez años más. Esperando la llegada de la primavera, los malagueños han dejado puesta la radio despertador para que el próximo día de la marmota el locutor les despierte: "¡Buenos días malagueños, el nuevo PGOU de la ciudad prevé el plan del Guadalmedina, la cuarta ampliación del aeropuerto y la supermegahiperronda de circunvalación, entre otras antiguas novedades!". El responsable del plan, que se presentó al día siguiente del previsto tras pasar la noche en un atasco y todavía sin desayunar, declaró con absoluta resignación: "¡Buenos días malagueños, las actuaciones del presente PGOU afectan de manera directa a las provincias de Córdoba, Granada y Sevilla. Y es que como todos saben, desde hace tiempo los malagueños ya no caben en Málaga!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2006