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Tribuna:Tenis | Torneo de Wimbledon

Dos puntos críticos

Dos puntos concretos del partido le han privado a Rafa de levantar el trofeo de Wimbledon. Eso y un excelente rival al otro lado de la red. Ante Federer no me queda otra que quitarme el sombrero. Pero lo más importante es la lectura positiva que debemos extraer: Rafa ha mantenido durante dos sets enteros el nivel y la regularidad que exhibe sobre tierra. Algo al alcance de muy pocos tenistas. Y aún nos debe causar más alegría que haya alcanzado la final. Nadie se habría creído hace pocos años que un español llegaría tan lejos sobre la moqueta verde del All England Club.

Todo ha empezado muy rápido, a una velocidad que sólo sabe imprimir el número uno del mundo. Un visto y no visto. Saques variados, dañinos y certeros sin tiempo para tomar una bocanada de aire. Y Rafa, acosado, ha errado en su servicio y apenas ha podido entrar en juego. Psicológicamente, encajar un rosco (6-0) es duro. Muy duro. Pero Rafa se ha repuesto con una dignidad y presteza increíbles. Ha demostrado una vez más que tiene una cabeza privilegiada. Creo que es único en aferrarse a esos resquicios de esperanza para entrar en el partido, para intimidar al rival con la mente. Así, en el segundo y el tercer set, se ha visto un nuevo partido. El que todos esperábamos ver, el que todos queríamos. Pero los nervios, la falta de experiencia en Wimbledon, le han jugado una mala pasada.

Sacaba Rafa con 5-4 a favor y 15-30 en contra. Doble falta. Luego ha fallado con el drive y ha perdido el juego. Estoy convencido de que, si hubiese ganado este servicio o el posterior tie-break, el devenir del partido habría sido muy diferente. Pero a Rafa le falta un poco de veteranía aquí. Es decir, tener recursos para solventar esa ráfaga de viento o para corregir el bote de la pelota. Así, habría evitado las rachas irregulares en su tenis. Pareció incluso que perdía la calma por momentos. Pero, de nuevo, hizo acopio de paciencia y serenidad para reencontrar su tenis.

Tenso y equilibrado, el tercer set se ha resuelto por el empeño que ha mostrado Rafa en llevárselo. No quería, al menos, irse con las manos vacías. Ha pisado la línea de fondo y ha atacado en todo momento. Su agresividad y la eficacia en el primer servicio han sido las claves.

Pero Federer, con dos sets en el bolsillo, ha sabido gestionar el partido. Y ha propiciado un nuevo bajón en Rafa, expresado en otro punto crítico: 2-1 en contra y ventaja de Federer. Bola que cae del cielo y smash sencillo. Pero le ha dado mal y se ha perdido por el fondo de la pista. Un break, a la postre, definitorio.

Quiero destacar, de todas maneras, el excepcional papel que ha hecho Rafa durante las dos últimas semanas. Se ha acoplado a la hierba con gran rapidez, después de una magnífica temporada en tierra, y ha destilado un tenis soberbio. Quizá no se ha medido a especialistas. Pero decir que no les habría ganado sería especular.

Ayer cayó derrotado, pero lo hizo ante Federer, que no había concedido ninguna manga en el torneo y que había ganado todos sus compromisos sin bajarse del autobús. Que Rafa le haya puesto contra las cuerdas es muy significativo. Si sigue así...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de julio de 2006