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Senegal calcula en 15.000 los cayucos preparados para emigrar

Las nuevas piraguas son mucho más grandes que las de pesca

En Senegal hay 15.000 cayucos susceptibles de ser utilizados para la emigración hacia Canarias, según cálculos del Gobierno de Dakar. La cifra supone un 50% más que los registrados en 1998, año del último censo de embarcaciones. Las nuevas piraguas son más grandes que las anteriores, lo cual hace suponer que no se destinan a la pesca. Dakar detecta también un creciente flujo de subsaharianos procedentes de otros países.

La única diferencia entre un cayuco en labores de pesca y otro que inicia la travesía hacia Canarias es el número de personas a bordo, mayor en el último caso. La cantidad de combustible y provisiones acumulados no es una prueba concluyente, pues muchos pescadores necesitan abastecerse de ambos en grandes cantidades en mareas de hasta 15 o 20 días en aguas de otros países situados mucho más al sur, como Sierra Leona o Liberia.

Para burlar los controles policiales activados estos días por la presión de la UE, las piraguas esperan a los emigrantes a dos o tres millas de la costa. Allí son transbordados desde barcas de pesca. Una vez cargadas con todos los viajeros -que pagan 700 euros de media- comienza el viaje hacia España.

Un periódico local recogía hace poco la historia de un policía que sorprendió uno de estos embarques de inmigrantes. Tras una discusión, éstos le invitaron a subir al cayuco y hacer el viaje gratis. El agente no necesitó pensarlo mucho. Hoy se encuentra en España.

Pero Senegal ya no es el más lejano punto de partida de cayucos. A Canarias llegan barcas que zarpan desde Guinea Bissau, el siguiente país hacia el sur. La navegación no ofrece problemas para los pescadores, al menos hasta el norte de Mauritania, donde los vientos alisios, que soplan con fuerza desde mayo hasta noviembre, empujan hacia América.

El número de candidatos a la aventura aumenta día tras día, animado por los relatos de los que se hallan en Canarias y que aparecen en la prensa local. Un menor contaba a sus padres en un periódico: "Aquí me dan de comer varias veces al día, ¡e incluso me dejan repetir yogurt!". Otro relataba, desde un centro de menores: "Los fines de semana me dan 10 euros para que me divierta". El muchacho envía el dinero a sus padres. Diez euros equivalen a 6.500 francos CFA, una cantidad superior a la que muchos adultos obtienen en un mes. No es de extrañar que, con estas perspectivas, sean cada vez más las familias que envían a sus hijos a España.

Las familias senegalesas son muy amplias: medio centenar de miembros es una cifra media aproximada de las personas que suelen cohabitar en la misma vivienda. Esta concentración es especialmente visible en San Luis, al norte del país, uno de cuyos barrios tiene la mayor tasa de hacinamiento de África Occidental. Justo al lado, miles de cayucos tapan por completo la arena de la playa.

Para animar a los jóvenes a quedarse en el país, el Gobierno del presidente Abdoulaye Wade ha creado un plan de retorno de los emigrantes a la agricultura, denominado REVA. El programa prevé la cesión de terrenos comunales, abonos, semillas y maquinaria para que los jóvenes cultiven el campo. Pero las costas españolas ofrecen una solución más rápida y fiable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de julio de 2006