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Reportaje:

El festival de la discordia

600 vecinos de Boadilla se quejan de un concierto pegado a sus casas

La localidad madrileña de Boadilla del Monte (27.443 habitantes) y el Fórum de Barcelona serán escenario los próximos 14 y 15 de julio de la primera edición de Summercase, un macrofestival internacional de música pop, rock y electrónica que reunirá a más de 50 grupos y que cuenta entre los cabezas de cartel con New Order, Keane, Primal Scream, Massive Attack, Daft Punk, Belle and Sebastian, Sígur Ros, Fatboy Slim o The Chemical Brothers.

Los artistas presentarán sus últimos trabajos en cinco escenarios durante 12 horas de música ininterrumpida desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana, tanto el viernes como el sábado. Los que actúan en Boadilla el viernes lo harán en Barcelona el sábado y viceversa.

Pero en Madrid el acontecimiento se presenta envuelto en polémica vecinal y ha llegado hasta el pleno del Ayuntamiento de Boadilla del Monte, el pasado lunes, donde el PSOE de esta localidad presentó 650 firmas de protesta de habitantes del municipio, sobre todo de los que viven en la urbanización Viñas Viejas.

El motivo de la queja es que el macroconcierto se desarrollará en una parcela de 400.000 metros cuadrados adyacente a sus casas, en algunos casos a sólo 50 metros de las viviendas. Los vecinos temen que esta convivencia con la cita musical, a la que se prevé asistan 50.000 personas, les traerá problemas de ruidos y de seguridad.

Vocación urbana

El Ayuntamiento alega que la zona elegida para el Summercase está situada "en una de las zonas más deshabitadas de Boadilla y con acceso directo a la M-50 y es por sus dimensiones la única parcela municipal adecuada para acoger el espectáculo".

Se da la circunstancia de que el descampado habitualmente utilizado para las fiestas del pueblo, en el casco urbano, está afectado por las obras del tren ligero.

"El festival se presenta con vocación urbana porque no tiene zona de acampada", aseguran en la empresa organizadora de Summercase, Sinnamon.

"Hemos tenido mucho cuidado al ubicar los escenarios al aire libre orientándolos hacia la zona en que no hay casas, para que el sonido moleste lo menos posible al vecindario. Las carpas no suponen problema de ruido, pero la música de los escenarios abiertos se oirá sin duda en las casas de la zona", añaden los organizadores del macrofestival y piden comprensión a los vecinos porque "sólo serán dos días y el ruido será parecido al que se genera en las fiestas del pueblo".

Organizadores y autoridades municipales coinciden en resaltar el hecho de que el festival no ofrezca la posibilidad de acampada disminuye las molestias a los vecinos. Así lo hizo constar el Ayuntamiento de Boadilla en unas hojas promocionales que circularon por el pueblo. Asimismo, el concejal de seguridad, Ramón González, ha asegurado que durante el 14 y el 15 de julio vigilarán el concierto 400 efectivos, entre Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil y Bomberos.

"Va a haber una gran cantidad de policías que van a velar por la seguridad de la zona y van a impedir que la gente acampe o moleste a los vecinos", corroboran los promotores.

Apuntan, por otro lado, que el festival reportará beneficios a Boadilla: "Una gran parte de los trabajadores en el festival han sido reclutados entre los jóvenes de la zona". Precisamente el público joven defiende la cita musical de Boadilla en los foros de Internet: "Creo que un par de días, un fin de semana de verano, no es mucho pedir que aguantéis. Pensad el dinero que se van a embolsar restaurantes, tiendas, hoteles...", dice un entusiasta de Summercase.

El concierto tiene un precio de 105 euros el abono con antelación y 120 euros en taquilla. Según los promotores, durante la celebración del festival se facilitarán unos autobuses lanzadera que conectarán cada 15 minutos el recinto de Boadilla con las localidades cercanas de Majadahonda y Pozuelo y la estación de metro de Colonia Jardín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006