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El proceso de diálogo para el fin del terrorismo

Zapatero anuncia el diálogo del Gobierno con ETA para tratar de acabar con el terrorismo

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer formalmente el inicio del diálogo de su Ejecutivo con ETA para tratar de acabar con el terrorismo, con la garantía de que "la democracia no pagará ningún precio político por la paz". Argumentó su decisión en que ETA ha declarado hace tres meses "por vez primera un alto el fuego permanente, después de tres años sin atentados mortales y, por primera vez en situaciones de este tipo, habiendo desaparecido prácticamente la totalidad de sus acciones".

El presidente realizó un declaración institucional, sin leer ningún texto, en el vestíbulo del Congreso de los Diputados y ante los medios de comunicación, inmediatamente después de que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, comunicara a los representantes de los grupos esta comparecencia. El jefe del Ejecutivo había informado la víspera al Rey.

El presidente del Ejecutivo garantiza que "la democracia no pagará ningún precio político por la paz"

"El Gobierno respetará las decisiones que los vascos adopten libremente respetando los procedimientos legales"

Chirac y Blair saludan el inicio del diálogo con la banda terrorista y confían en el mantenimiento del alto el fuego

Zapatero pide a Batasuna que se una al "gran acuerdo político de convivencia"

Finalmente, no hubo ni convocatoria del Pacto Antiterrorista, ni reunión de la Comisión Secretos Oficiales ni comparecencia en el pleno de la Cámara. Zapatero optó por la fórmula de comparecencia ante los medios que había sugerido en su mitin en Barakaldo (Vizcaya) el pasado 21 de mayo, un formato con el que soslaya el debate en el pleno del Congreso, que se presentaba dominado por la confrontación, dado el abierto rechazo del líder del PP, Mariano Rajoy, al diálogo con ETA.

Precisamente, uno de los rasgos característicos del proceso de paz emprendido por Zapatero es que, por vez primera, el principal partido de la oposición no apoya al Gobierno en la tentativa de un final dialogado de ETA. En los dos intentos anteriores -el de 1989, que protagonizó el Ejecutivo de Felipe González, y el de 1998-99, que dirigió el Gobierno de José María Aznar-, la oposición apoyó al Ejecutivo incondicionalmente.

El presidente aprovechó para presentar la hoja de ruta del proceso de paz, con referencias a todos los hitos marcados estos meses atrás: su intervención en San Sebastián (Guipúzcoa) en enero de 2005, donde habló por vez primera de las posibilidades de abrir un proceso de paz; la resolución parlamentaria de mayo de 2005; el plan del Partido Socialista de Euskadi para la pacificación, de enero de 2006; el mitin de Barakaldo del pasado mayo e incluso alguna referencia a su intervención parlamentaria con motivo del rechazo del plan Ibarretxe, en febrero de 2005.

Pero la base política de su declaración fue el Pacto de Ajuria Enea, de enero de 1988, suscrito por todos los partidos democráticos, incluida Alianza Popular (la antecesora del PP), y que fue la guía de los dos intentos anteriores de terminar con ETA por la vía dialogada. Aquel pacto proponía dos mesas separadas: la de diálogo del Gobierno con ETA y la de todos los partidos del País Vasco para decidir el futuro político.

La deuda de Zapatero con el Pacto de Ajuria Enea y con sus antecesores la expresó al señalar que, "en momentos distintos del periodo democrático, hemos tenido expectativas de poder alcanzar el fin de la violencia". Citó las tentativas de González y Aznar, de los que dijo que "lo intentaron de buena fe" y a los que manifestó su reconocimiento.

Zapatero aclaró que en este proceso va a beber de las mismas fuentes en que lo hicieron González y Aznar: "En estos largos años, todos los Gobiernos han intentado lograr la paz desde un compromiso amplio de convivencia, manteniendo un principio esencial, que la democracia no va a pagar ningún precio político por alcanzar la paz, y defendiendo que el proceso de pacificación y normalización del País Vasco es una tarea de todas las fuerzas políticas". A renglón seguido, anunció que el Gobierno va a iniciar el diálogo con ETA "manteniendo el principio irrenunciable de que las cuestiones políticas sólo se resuelven con los representantes legítimos de la voluntad popular".

Además de reiterar que el proceso será "largo, duro y difícil", adelantó que lo abordará "con decisión y con prudencia, con unidad y con lealtad, y siempre respetando la memoria de las víctimas".

Si en la primera parte de su declaración el presidente miró hacia el PP, en la segunda se dirigió a la sociedad y los partidos vascos, incluida Batasuna -sin citarla- al referirse a la segunda mesa, la de los partidos, que debe perseguir "un gran acuerdo de convivencia". También basó su creación en el Pacto de Ajuria Enea, y evocó la Declaración de Downing Street (1993), que marcó el inicio del proceso de paz en Irlanda del Norte.

"Desde los principios democráticos", prosiguió Zapatero, "les digo que el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos que adopten libremente, respetando las normas y procedimientos legales, los métodos democráticos, los derechos y libertades de los ciudadanos y en ausencia de todo tipo de violencia y de coacción. En más de una ocasión me han oído decir que el futuro de Euskadi exige un gran acuerdo de convivencia política".

El presidente hizo un guiño a la creación de la mesa de partidos, a la que también puso condiciones: "El Gobierno entiende que los acuerdos entre las distintas formaciones políticas de Euskadi han de alcanzarse con el máximo consenso posible, respetando la pluralidad política y en igualdad de oportunidades para todas las formaciones". El trabajo de esa mesa estará vinculado al proceso de reforma del Estatuto de Autonomía vasco.

En referencia a Batasuna, aseguró que continuará vigente la Ley de Partidos, que permitió ilegalizar a esa organización, si bien agregó: "Durante años, todos los demócratas hemos intentado que aquellos que no aceptaban la voluntad democrática de los vascos acepten las reglas de juego. Tenemos esa oportunidad y trabajaremos para que eso se pueda consumar". Y apuntó el procedimiento para lograr un acuerdo del que participe Batasuna: "Voluntad democrática, sujeción a la legalidad, amplio acuerdo político, que recoja el pluralismo de la sociedad vasca".

A partir de ahora el Gobierno, dará los pasos siguientes con gran discreción, y a finales de septiembre el ministro del Interior informará a los partidos de la marcha de las conversaciones con ETA.

La declaración institucional del presidente ha tenido una buena acogida entre los partidos, incluida Batasuna, con la única excepción del PP. También le dieron la bienvenida presidentes autonómicos, sindicatos, patronal y líderes europeos, entre ellos el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso; el primer ministro británico, Tony Blair, el presidente de Francia, Jacques Chirac, y el alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana.

El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Francisco José Hernando, ha convocado para hoy una comisión permanente extraordinaria, a petición de los vocales de la minoría progresista, para hacer una declaración institucional sobre el inicio del diálogo con ETA. Hernando dio ayer por bienvenidas todas las iniciativas que busquen la paz, pero advirtió de que los jueces y los tribunales "no están en tregua" y tienen la obligación de aplicar las leyes vigentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de junio de 2006