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Necrológica:

Tenaz y dulce

Marta Mata pertenece al grupo de jóvenes de la inmediata posguerra que en los momentos más difíciles no se resignaron y trabajaron para imaginar un futuro.

Marta Mata es protagonista de la generación que enlaza con el ideal del noucentisme popular de la Mancomunitat y, después, de la Generalitat republicana.

Nunca se cruzó de brazos para esperar que las cosas cambiaran. Trabajó para cambiarlas, y lo consiguió. Lo hizo de modo tenaz y, al mismo tiempo, dulce, sobreponiéndose a las circunstancias adversas que dominaban en nuestro país.

Marta Mata nunca se refugió en el victimismo. Se comprometió a fondo con la base de lo que debe ser un país civilizado; es decir, la educación. Y en la educación se centró en el factor clave: el maestro; la formación del maestro.

Se esforzó para que Cataluña tuviera una generación de profesionales dedicados a la pedagogía, e impulsó una profunda renovación pedagógica.

Marta Mata nunca ha sido mesiánica. Ha sido una eficaz constructora.

A partir de su compromiso civil y social, Marta Mata también dio el paso hacia el compromiso político. Fue en el momento en que fueron a parar a la política los hombres y mujeres que, después de haber luchado para resistir, se habían preparado sobre todo para construir. Su entrañable relación con Joan Reventós fue clave en este paso.

Marta Mata ha dejado una huella importante en la política catalana y española. Su huella está presente en la Constitución española, en el Estatuto de 1979 y, sobre todo, en el desarrollo de los textos constitucionales, a través de la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (1985).

Esta ley, básica para la educación en nuestro país en los últimos 25 años, es en buena medida deudora de la huella de Marta Mata.

También fue decisiva su intervención, con Pepe González, en la elaboración de la primera Ley de Normalización Lingüística, en el año 1983. Si hoy en Cataluña hay una convivencia lingüística ejemplar, es en buena medida por esta ley. Y en lo que respecta a la lengua en la escuela, la influencia de Marta Mata fue notoria.

Fue concejal de su ciudad, y mía, concejal de Barcelona. Desde aquí impulsó el concepto y el proyecto de las Ciudades Educadoras, con el apoyo y el impulso de Pilar Figueras.

Ha muerto una ciudadana honrada de nuestro país. Constructora de realidades más que de sueños, forjadora de los cimientos de la Cataluña de hoy.

Pasqual Maragall es presidente de la Generalitat de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de junio de 2006