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CARTAS AL DIRECTOR

Egoísmo estatal, injusticia social

¿Por qué los ertzainas, los mossos d'escuadra, los policías locales y policías nacionales gozan de derechos sindicales, cuentan con mayores salarios y mejores condiciones laborales y profesionales que los guardias civiles?

¿Por qué a los guardias civiles que reclamamos igualdad y justicia se nos abren expedientes y procedimientos militares?

¿Por qué se nos aplican estas normativas militaristas y preconstitucionales, como es el caso de las reales ordenanzas para las Fuerzas Armadas y el Código Penal Militar, cuando tanto la Constitución como los tribunales (recuerdo sendas sentencias del Tribunal Supremo) dicen que no formamos parte de las Fuerzas Armadas?

La Constitución deja claro quienes forman las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, del Aire y Armada) y quienes componen las Fuerzas de Seguridad del Estado (Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil). Pero, aun así, a los guardias civiles se nos siguen aplicando regímenes y normativas militares. ¿Por qué?

Por... "egoísmo estatal". La Guardia Civil está catalogada como de "interés nacional". A ningún partido estatal con opción de gobierno le interesa reformar profundamente la Guardia Civil, ambos partidos quieren seguir manteniendo un cuerpo como el de la Guardia Civil tal y como está; un cuerpo de 70.000 efectivos que recibe órdenes y las ejecuta sin más; sin importar la dificultad, el coste personal o la penuria de sus agentes.

Los guardias civiles hemos y estamos dando mucho por esta sociedad, hemos hecho grandes sacrificios. ¿No sería justo que la sociedad, el Estado, nos correspondiera por ello, en vez de amordazarnos y destrozarnos?

Sólo pretendemos contar con los mismos derechos sindicales, laborales, profesionales y salariales con los que ya cuenta el resto de policías de este país.

Hoy más que nunca me reafirmo en la necesaria desmilitarización del cuerpo y libertad sindical para sus agentes, pues considero que esa "naturaleza militar" y esa "prohibición de sindicación" son un auténtico lastre para sus trabajadores, son el freno que nos impide avanzar, son la auténtica mortaja de sus agentes.

Sólo en ese caso, en ese momento los guardias civiles dejaremos de preguntarnos ¿por qué.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006