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COLUMNA

Señores del peñazo

Por fin sabemos en qué se ocupan ciertos miembros del Senado. Por fin nos enteramos de los asuntos a los que dedican su tiempo no tan libre ciertos senadores. Ya se despejan las cuentas de esa buena parte de nuestros impuestos destinada a mantener ciertos sueldos, ciertas dietas, ciertos teléfonos móviles, ciertas conexiones a Internet, ciertos transportes (¿podemos, pues, escoger en la Declaración de la Renta destinarlos a Otros?).

Si alguna vez nos hemos preguntado sobre la necesidad de esta vieja institución o hemos sospechado de su obsolescencia, he aquí la respuesta, nos la han dado algunos de ellos: ciertos señores (que también hay de la guerra) senadores se dedican a hacer pandas, pandillas, bandas. Las llaman peñas.

Como miembros de tan rancia institución, gozan de "inmunidad y sólo podrán ser detenidos en caso de flagrante delito. No podrán ser inculpados ni procesados sin la previa autorización de la Cámara respectiva"; pero, ¿pueden asociarse en defensa de lo que muchos ciudadanos consideran delito? Los señores de la peña sí. Se llama Asociación Taurina Parlamentaria.

A las 11.30 de la mañana de ayer la presentaron en la sala de prensa del Senado. Forman parte de la ATP 150 senadores, cuyo objetivo es "promover y defender la Fiesta Nacional y sus valores culturales". Estudiemos su pintoresca y españolista cabeza de cartel, integrada por Pío García-Escudero (PP), Joaquín Bellón (PSOE), Xavier Albistur (PNV) y Pere Macías (CiU). Don Pío es arquitecto y ha sido Concejal de Urbanismo, del Ayuntamiento de Madrid. Lo del señor Bellón es más sangrante: cirujano, experto en pediatría y genética, ha sido jefe de Sección de Salud Materno-Infantil y coordinador del Centro de Consejo Genético del Gobierno Balear. Lo raro es que con tanta experiencia biológica no se haya enterado de lo que es el dolor y desconozca el significado de la bioética. En cuanto a Albistur: es presidente de la Asociación Lankide, una ONG (je je) para la formación, la cooperación y el desarrollo. Lástima que tal amplitud de conceptos no incluya la compasión por los animales, así como otro tipo de desarrollo. Está Albistur, por otra parte, en la Orden de San Raimundo de Peñafort, que premia los méritos en el ámbito de la Justicia. Curiosa Justicia. Don Pere, a su vez, fue Consejero de Medio Ambiente de la Generalitat de Catalunya. Por suerte, sus consejos no fueron tomados muy en cuenta, dado que Barcelona tiene el honor de ser la primera ciudad del Estado español que se ha declarado antituarina.

Gracias a la Madre Naturaleza tenemos sin embargo en la otra Cámara, la del Congreso, a Fernando Garrido, diputado por Los Verdes del Grupo Socialista, que representa la soberanía de la bondad y la compasión hacia los animales y ha remitido al presidente del Senado, el socialista Javier Rojo, una carta en denuncia por la "actitud zoofóbica" de los señores de la peña, trasladándole la "indignación y vergüenza" que con él sentimos muchos ciudadanos ante semejante iniciativa, que ha de quedar claramente al margen de las actividades de una institución "casa de todos los ciudadanos y hogar de los derechos y las libertades, donde no se debería fomentar el maltrato, la tortura y la muerte de animales en la corridas de toros". "Que a principios del siglo XXI y en una institución parlamentaria democrática se impulse la barbarie y la crueldad contra los animales es algo que no podemos tolerar en silencio sin que la complicidad y la mancha moral nos abarque a todos, en especial a los que servimos a la voluntad popular", proclama nuestro representante.

Junto al senador Jordi Guillot, de Iniciativa per Catalunya-Verds, presentó, en respuesta a la peña, el "Lobby Parlamentario en Defensa de los Derechos de los Animales y en Contra de las Corridas de Toros", para promover iniciativas que sí podemos tildar de formación, cooperación y desarrollo.

Puede que sea la desesperación lo que impulse a estos señores de la arena a asociarse en defensa de una actividad salvaje que tiene los días contados. Pero las desesperaciones de los representantes de la soberanía popular no pueden guiar las actividades de las Cámaras. Creo, senadores, que se van a reír de ustedes en Europa cuando quieran presentar como cultura lo que ya se sabe que es tortura. La Asociación Taurina Parlamentaria, ustedes, son una cacho peña, o sea, un peñazo. Es lo más fino (y ustedes son muy aficionados a ese caldo) que se les puede aplicar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006