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El proceso para el fin de la violencia etarra

ETA contactó con un cargo del PNV para que avisara si detectaba extorsión tras el alto el fuego

Los integrantes de la red de extorsión desarticulada el pasado martes en una operación conjunta hispano-francesa contactaron con Gorka Aguirre, jefe de relaciones externas del Partido Nacionalista Vasco (PNV), para comunicarle que la cúpula terrorista había ordenado poner fin al envío de cartas de extorsión a empresarios, y que les avisase en el caso de que descubriera que seguían llegando misivas reclamando el pago del denominado impuesto revolucionario.

La investigación policial acreditó que el 18 de abril Joseba Elosua, detenido en relación con la red de extorsión de ETA, llamó por teléfono a Gorka Aguirre para comunicarle la paralización de las actividades de envío de cartas reclamando el pago del impuesto revolucionario a empresarios vascos, así como el interés de los dirigentes de la organización terrorista de ser informados puntualmente caso de que se detectaran nuevas cartas. La policía cree que ETA pretendía contrarrestar de esta manera la acción paralela de algún grupo incontrolado.

Personas próximas al cargo nacionalista aseguran que habló con los colaboradores de la banda sólo del proceso de paz

La investigación sostiene que el político vasco recibió de los supuestos etarras las últimas cartas de extorsión

La policía grabó una conversación de uno de los jefes de los recaudadores con el dirigente nacionalista Gorka Aguirre

La conversación grabada por la policía entre Joseba Elosua y Gorka Aguirre pretendía fijar una cita para los próximos días y transcurrió en los siguientes términos:

Joseba Elosua: ¿Tienes el último panfleto [carta de extorsión]?

Gorka Aguirre: No, no lo he cogido todavía.

Elosua: ¡Ah!... Si lo tengo yo, pues... (...) El asunto de los bancos, del banco... dinero...

Aguirre: Sí.

Elosua: Congelado... completo, ¿eh?

Según la investigación policial, Elosua está comunicando a Aguirre que se ha congelado el envío de cartas de extorsión.

Aguirre. Vale

Elosua. Vale. Pero congelado completo, ¿eh? Y si alguno tiene algún descuido, que te digan, ¿eh?

Aguirre. Vale.

Elosua. Estos anda... este... anda la txakurrada (policías).

Aguirre. Vale, vale.

Elosua. Oye, si sabes de alguien que, ¿eh?

Aguirre. Tranqui... si...

Elosua. Di... ¿eh?

Aguirre. Conforme.

Tras esta conversación, la policía hace un seguimiento de Aguirre y Elosua, que se citan el 20 de abril en el bar Faisán, cita que se prolonga hasta las 19.20. El dirigente del PNV abandona el bar a esa hora con un periódico doblado y varios sobres en su interior.

Fuentes de la investigación aventuran que esos sobres podrían ser nuevas cartas de extorsión, las últimas escritas antes del alto el fuego pero aún no enviadas, correspondientes a Vizcaya, donde reside Gorka Aguirre.

Gorka Aguirre, de 56 años, es sobrino del que fue primer lehendakari, José Antonio Aguirre. Nació en el exilio en Bélgica, como todos sus hermanos, y creció conociendo de cerca los desvelos del primer Gobierno vasco, que vivió la larga espera del regreso. Vivió y estudió en la ciudad belga de Amberes, logrando su licenciatura de Economía.

Desde muy joven se afilió al PNV. Es yerno de Luis María Retolaza, ex consejero del Interior y otro histórico dirigente del partido nacionalista que, junto con Juan Ajuriaguerra, se dedicaron a recomponer el partido durante el franquismo en Euskadi.

Político discreto y de pocas palabras, poco amigo de declaraciones públicas, Gorka Aguirre pertenece al sanedrín del PNV y es miembro del EBB desde la época clandestina.

En Bélgica y Francia conoció el mundo de los primeros exiliados de ETA y ha seguido manteniendo sus contactos, sirviendo muchas veces de puente principal entre su partido y el mundo de la izquierda abertzale.

Fue, junto con Joseba Egibar, el interlocutor ante ETA y HB de la negociación que condujo a la tregua de 1998.

Fuentes cercanas a Gorka Aguirre informaron de que el político del PNV no iba a hacer declaraciones, si bien desmintieron que hubiese salido del bar Faisán con unos sobres que contuvieran cartas de extorsión. Las mismas fuentes insistieron que en la comida sólo se abordó el tema de la pacificación y del proceso de paz.

Por otra parte, según informaron fuentes de la investigación, el presunto recaudador del impuesto revolucionario Joseba Elosua indicó en sus declaraciones ante la policía que un pago que se imputa al fundador de ETA, Julen Madariaga, detenido en Francia, se refiere a la devolución de un préstamo y no a que Madariaga realizase labores de intermediación. Elosua declarará hoy ante el juez Grande-Marlaska.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006