Las aerolíneas de bajo coste incrementarán este invierno sus vuelos desde El Prat

Las aerolíneas de bajo coste incrementarán sus vuelos desde El Prat este invierno, con más frecuencias y nuevas rutas. Easyjet, Air Berlin y Vueling se han asegurado el crecimiento después de que ha concluido ya la conferencia de IATA (la mayor asociación de aerolíneas) en Vancouver (Canadá), donde se ajustan las programaciones de vuelo. La incógnita es cuántos permisos de despegue y aterrizaje (slots) ha logrado Catair, la nueva compañía de vuelos baratos participada por Iberia. Ryanair, que opera en aeropuertos secundarios, también ha vuelto de Vancouver con rutas en el bolsillo.

Easyjet tiene previsto crecer el 20% este año en vuelos y número de pasajeros en los aeropuertos españoles en los que opera, pero espera un mayor recorrido para El Prat. "En Barcelona tenemos previsto crecer más del 20% porque están disponibles los slots que Iberia ha decidido abandonar", explica el director de la compañía para el sur de Europa, Arnaldo Muñoz. La aerolínea no quiere concretar todavía la nueva programación de sus vuelos para este invierno, aunque asegura que contará con, al menos, una o dos nuevas rutas.

Vueling, participada por el grupo Planeta y Apax Partners, espera pasar de 60 a un centenar de vuelos diarios, aumentando frecuencias e incorporando nuevas rutas, con una flota que pasará de 9 a 16 aeronaves. La empresa asegura que potenciará tanto el aeropuerto barcelonés como el de Barajas, aunque admite que el madrileño "crecerá más porque hay más espacio para hacerlo". Además, El Prat concentra hoy el 70% de la actividad de Vueling, y el objetivo de la joven compañía es que Madrid gane peso.

Air Berlin, por su parte, también se ha asegurado nuevos vuelos desde Madrid y Barcelona. "El Prat es estratégico para nosotros y aprovecharemos todos los permisos que queden libres para crecer", señala su director en España, Álvaro Middlemann.

Las compañías asistieron a la conferencia de Vancouver, celebrada entre el 10 y el 14 de junio, con las asignaciones provisionales de vuelos para acabar de ajustar las programaciones, pero esto no es definitivo, ya que tienen hasta el 31 de agosto para decidir si operan todos los permisos concedidos o devuelven algunos.

Críticas a Catair

En esta ocasión, todas las aerolíneas de bajo coste que operan en el El Prat han tenido los ojos puestos en Catair, que comenzará su andadura en octubre. La nueva aerolínea reclamó 7.000 slots para la próxima temporada, pero no ha hecho público qué permisos ha obtenido. No obstante, según explican fuentes del sector, los aviones de las aerolíneas de bajo coste vuelan entre seis y siete veces al día, con lo que, si Catair prevé comenzar su primera temporada con tres aeronaves, es probable que espere obtener unos 20 permisos diarios.

Lo que despierta recelos entre los competidores es la posibilidad de que la compañía obtenga los slots gracias a la cesión de Iberia, que ha decidido suprimir el grueso de sus vuelos regulares desde Barcelona y ha provocado un importante revuelo político.

"Iberia y la Administración están negociando de forma insultante, se les ha hablado de cederles terreno para un hangar, pero la cesión de slots es algo que Bruselas mirará con lupa", explica Arnaldo Muñoz, de Easyjet.

Vueling también rechaza que Catair comience a operar con ventajas. "Nos parece perfecto que entre una nueva compañía, pero no puede aprovecharse de los privilegios históricos de Iberia por ser un ex monopolio", dijo un portavoz.

Y es que el congestionado horario de despegues y aterrizajes en El Prat ha lentificado los planes de crecimiento de muchas compañías en este aeropuerto. Ante este panorama, la construcción de la nueva terminal Sur, que se terminará entre mediados y finales de 2007, supone una gran oportunidad de crecimiento para las compañías.

Ryanair queda fuera de esta batalla por los slots, ya que sólo opera en aeródromos secundarios. El responsable de mercadotecnia en España, Alfons Claver, explica que la aerolínea incrementará su actividad con más rutas y frecuencias, que rehuyó concretar, para los aeropuertos de Girona y Reus.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de junio de 2006.

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