El futuro de Cataluña

Mas llama a CiU a iniciar el lunes la campaña para recuperar la Generalitat

Los nacionalistas reúnen a más de 3.000 personas en el último mitin de campaña

Convergència i Unió (CiU) ha defendido sin tapujos el durante esta campaña, pero su líder, Artur Mas, esperó al mitin final para desvelar el otro objetivo que mueve los intereses políticos de su formación: una contundente victoria del mañana allanará el camino para que los nacionalistas puedan recuperar la presidencia de la Generalitat. Mas advirtió al resto de formaciones políticas de que se vayan preparando, porque el 19 de junio, empieza una carrera electoral en la que CiU pondrá toda la carne en el asador.

"Preparaos porque esto no se ha acabado", proclamó Artur Mas nada más empezar su alocución ante más de 3.000 personas que abarrotaban un sofocante pabellón olímpico de Vall d'Hebron de Barcelona y que le recibieron al grito de "presidente". Un mitin en el que se dio cita la plana mayor de la federación nacionalista, empezando por el ex presidente Jordi Pujol y el líder democristiano Josep Antoni Duran Lleida.

"Ahora no toca hablar de esto, pero preparaos porque esto no se ha acabado. A partir del lunes ya hablaremos. Y os necesitaremos a todos a nuestro lado", emplazó Mas al auditorio. El presidente del grupo municipal de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Trias, insistió: "El lunes empieza una nueva etapa para CiU, una etapa que nos permitirá soñar y de la que más tarde recogeremos los frutos", apuntó gráficamente en su alocución posterior. Jordi Pujol abundó: "La energía del país que se demostrará el domingo con el la tenemos que aprovechar para que vuelva a haber un buen Gobierno en Cataluña. El día 19 tenemos que empezar a trabajar en todos los terrenos". Y Duran Lleida remachó: "El este domingo nos abrirá la puerta a un futuro diferente, salir del actual guirigay y devolver el prestigio, la seriedad y el respeto que se merece Cataluña y que ha perdido en estos dos años y medio por culpa del tripartito".

Todos y cada uno de los dirigentes nacionalistas que compartieron ayer escenario en Barcelona hicieron referencia a la conquista de la Generalitat en las elecciones autonómicas de otoño, defendieron el papel negociador de CiU en el proceso de reforma -por primera vez la federación exhibió en una pantalla la fotografía de Mas y Duran junto a José Luis Rodríguez Zapatero el pasado mes de enero en La Moncloa- y en exaltar la labor realizada por la federación durante los 23 años que estuvo al frente del Gobierno catalán. Una acción que confrontaron con el "ruido" que ha generado el tripartito de izquierdas.

Mas presentó ayer a CiU como la formación que ha liderado el al nuevo Estatuto a pesar de haber sido relegada a la oposición tras ganar las autonómicas de 2003 en número de diputados. Una actitud propia, dijo, de una formación que "ama el país y sirve a Cataluña" y desafió al resto de las formaciones políticas, pero en especial al PSC, a que cuando ocupen la bancada de la oposición a partir de otoño actuén de la misma manera. Como ejemplo de este proceder, Mas reprochó al presidente catalán, Pasqual Maragall, que "mientras unos presentaron mociones de censura, otros han presentado mociones de confianza a favor del Estatuto, del autogobierno y de la libertad nacional de Cataluña". Y agregó: "Todos nosotros podemos mirar cara a cara a nuestros adversarios políticos y decirles que ninguna formación política ha hecho tanto por este Estatuto, llegando a votar hasta seis veces sí. Hemos servido a Cataluña también desde la oposición".

Artur Mas apeló a que el domingo haya una "oleada de quienes aman a Cataluña" a favor del como la mejor respuesta a todos aquellos que han intentado obstaculizar la reforma del Estatuto durante estos dos años y medio. Entre los adversarios incluyó al PSC, especialmente al PP por su política "contra Cataluña", a los sectores más españolistas del PSOE, a algunos medios de comunicación, en alusión a la cadena COPE a la que no llegó a citar, y a los "sectores más poderosos del Estado", entre los que enumeró a empresarios, al poder judicial y al económico, pero no al eclesiástico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de junio de 2006.

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