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Crítica:

Humana poesía

La obra de Willy Ronis, representante de la fotografía humanista, se mueve entre los principios estéticos del realismo poético y un marcado compromiso ideológico.

Willy Ronis (París, 1910) cuenta que, en su caso, la fotografía es el resultado de un accidente y no de una vocación. Menos conocido y difundido que otros coetáneos suyos, como Cartier-Bresson o Robert Doisneau, encarna, como ellos, el prototipo de fotógrafo humanista que busca registrar fragmentos de vida que se vuelca sobrelo cotidiano con el ánimo de capturar aquello que define y evoca la existencia del hombre,sin artificios. Pero a esta característica forma de afrontar el hecho fotográfico, común a una amplia generación de fotógrafos de la posguerra europea, hay que añadir en Willy Ronis algunos elementos que singularizan su trayectoria. El primero de ellos es un compromiso ideológico de izquierdas que le lleva a prestar una atención especial hacia los trabajadores, las clases desfavorecidas y los barrios populares de París. Y en ese aspecto es donde se encuentra uno de los aciertos de esta retrospectiva. La comisaria de la muestra, Marta Gili, ha seleccionado un buen número de obras, muchas de ellas poco o nada difundidas. No es la masa trabajadora o el proceso industrial lo que le interesa sino la dignidad del hombre y la belleza del producto que genera con su esfuerzo. Ronis declara que busca realizar, ante todo, imágenes que conmuevan, capacidad para conmover que se desprende de su evidente compromiso.Si hay una imagen que pueda al mismo tiempo resumir ese principio, y su acercamiento a la figura del trabajador, es el retrato del Minero con silicosis, una de las tomas más rotundas de esta muestra.

WILLY RONIS

Fundación "la Caixa"

Serrano, 60. Madrid

Hasta el 23 de julio

Como otros fotógrafos de su época Ronis es ante todo un fotógrafo "paseante", para quien la ciudad es el terreno privilegiado donde desarrollar esa representación poética de la felicidad cotidiana y modesta que caracteriza su trabajo. En sus fotos no hay que buscar la anécdota, el engaño visual o la situación paradójica.Su método de trabajo no es el disparo rápido, sino "el desarrollo previsible" de los acontecimientos que deja surgir una atmósfera poética. Basándose en los cinco principios que él mismo enuncia: paciencia, reflexión, azar, forma y tiempo, consigue equilibrar la inmediatez de la instantánea con cuidadas y rigurosas composiciones. Así es como llega a construir momentos de enorme intimidad como en la colada en la cubierta de un barco (La colada sobre la barcaza), el juego infantil debajo de unas escaleras (Chicos de Belleville) o en el interior de una barcaza (Desde el puente de Arcole), el grupo de amigos en un café (Café de la Rue Mouffetard) o los bañistas en un pequeño puente sobre el río (En el Marne). Willy Ronis es un fotógrafo de atmósferas tranquilas y amables, que sabe esperar, y que también sabe que la "casa del hombre" se encuentra allí donde está su felicidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de junio de 2006